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2 de marzo de 2010

Nada es fácil...

No estoy inventando el agua tibia con esto. Hacer cualquier trámite en registros y/o notarías, o por lo general en cualquier institución pública, es un dolor de cabeza. Incluso aquellos servicios de solicitudes por internet, que están muy buenas las inicativas, un caché tecnológico, pero como dice un amigo, aquí logran burocratizar hasta un software.

Más que llover sobre mojado con una experiencia, que es la misma que puede tener usted, me gustaría simplemente proponer "un par" de "mejoras" que harían de nuestros trámites, ya no digo más cómodos, sino también más humanos:

1. Locales más adecuados. Creo que la situación es la misma en la mayoría de las ciudades. Los registros y notarías son locales bastante pequeños para la población que atienden. Yonosécuántaspersonas atendiendo al público en una misma oficinita, hasta de pie porque no hay dónde sentarse. Todos haciendo colas que se cruzan y confunden, que se salen del local y se extienden en algunos casos por escaleras y hasta afuera del edificio. En fin. Qué cuesta conseguir UN SOLO EDIFICIO, con espacios amplios para el archivo, para los funcionarios que atienden (que puedan sentarse decentemente), que haya espacio para hacer colas (que es otro punto), y donde estén centralizadas todas las oficinas de notarías. Y cuando digo un edificio, es uno pensado para eso, no repetir el caos con locales comerciales planificados para oficinas particulares, que es lo que tenemos ahora.

2. Digitalizada. Ok, de repente cuesta poner todo lo ya existente y lo viejo en digital (que no imposible), pero si ya tenemos computadoras tengamos un software que automatice los formatos, y que no sea "MS Word". Un software que tenga los formatos automatizados, con código de llenado automático (como cuando uno pone la cédula en el CNE y aparecen todos tus datos), y que guarde el documento en una base de datos fácil de recuperarlos (y repito, no es que lo hicieron en Word y guardaron el archivo, hablo de una base de datos con todas las de la ley). Por ejemplo, con esto dejaríamos de perder tanto tiempo para "renovar" una partida de nacimiento y que ahora es una vulgar fotocopia del libro de actas, para la cual se tardan hasta un mes. Ni decir de las copias certificadas de documentos notariados.

3. En red. ¿Es posible que si yo realizo un documento legal en Puerto Ordaz y luego me mude a San Cristóbal, y necesito una copia certificada, pueda tramitarla desde San Cristóbal? Actualmente no. Si hay una base de datos digitalizada, y estamos hablando de un sistema nacional... no podría estar en red, accesible desde cualquier oficina del país?

4. Precios coherentes. Si bien para trámites de registro el servicio es gratuito, los trámites de notaría son ridículamente desproporcionados. En el primer caso, yo no tendría problema en pagar por un servicio que funcione. En el segundo caso, pagar 80 bsf por una copia con sello humedo que no incluye los timbres fiscales me parece un atraco (sobre todo porque además tienes que esperar tres días para que lo hagan). Uno de los beneficios de la tecnología es la reducción de costos, no solo para la empresa sino también para el cliente o usuario. Sería un sueño acabar con la "habilitación" de 200 y tantos bolívares para que te hagan una copia en un día...

5. Cajas que funcionan como caja. Uno entiende que la viveza criolla y la delincuencia haya presionado a que las cajas de notarías y registros no manejan dinero. Pero una vez más, un proceso que se vuelve contra el usuario, que tiene que hacer tres "viajes" por un mismo documento. Una caja es para manejar dinero. De repente si los trámites arriba enumerados se simplifican y los precios se sinceran la viveza criolla no encontrará lugar.

Lo dejaría hasta aquí por ahora. Son solo algunas ideas. La tecnología nos brinda oportunidades maravillosas para mejorar nuestra calidad de vida, que también se refleja en el modo en que accedemos a servicios públicos como estos. Como comencé, la inclusión de herramientas en línea y procesos digitales para realizar algunos trámites de documentos personales se aplaude, pero definitivamente debemos superar trabas que vienen de nuestra propia cultura burocrática, para que la tecnología cumpla su misión de hacer nuestra vida más humana y no al revés.

12 de agosto de 2008

Las nuevas leyes de Chávez

Esta mañana intenté por tercera vez en una semana hacer la revisión del carro en tránsito terrestre. Para quienes leen esto y no saben, es un documento necesario para efectuar la venta del carro, y con la cual Tránsito Terrestre determina que el carro está en orden y a tono con la ley. Hay requisitos, tienes que depositar una cantidad en el banco, tienes que llevar original y copia del Certificado de Propiedad, de la hoja de contratación del seguro, de la cédula de identidad, y un recibo cancelado de servicio público. En la cartelera de tránsito están publicado también, que si el carro no está a tu nombre, tienes que tener una autorización firmada por el titular del carro, con copia de su cédula y número de teléfono para contacto.

Pues hoy estaba con todo eso, finalmente. A las 4 de la mañana me desperté y fui a hacer mi cola, para salir temprano. Cuando llegué ya había cinco carros delante. A las 6 y media de la mañana sale el incríble funcionario de Tránsito para organizarnos y revisar los recaudos, luego de lo cuál nos asignarían nuestro número de atendimiento. El cuento es que hoy, la "autorización firmada" tenía que estar ¡notariada!, cosa que no está escrita en ninguna parte dentro de los recaudos. Más de uno rebotaba. Yo rebotaba.

Trato de buena manera de hacerle ver al fiscal que en la cartelera no decía que era notariada, que ya el otro día otro funcionario me lo había dicho verbalmente, que con la autorización firmada y la cédula era suficiente. Pero no, su repsuesta es "y cómo sé yo que eso es verdad, y que el de la autorización es el dueño del carro?" ¿Pero para qué carajo es esa revisión? Si yo estoy mintiendo, y ese carro no le pertenece al que firma la autorización y tampoco corresponde con el titular del certificado de propiedad... entonces yo voy preso! Porque ese carro estaría robado, o falsificados los papeles... PARA ESO ES LA REVISIÓN, Y ESE ES EL RESULTADO QUE SE ESPERA DE LA REVISIÓN. ¿O soy yo el que no entiende cómo es la cosa?

A todas estas, la discusión era entre el fiscal y yo, al parecer, el único que estaba en esa situación, porque todos los demás que rebotaron estaban calladitos, a lo sumo movían la cabeza de un lado a otro, pero ninguno hablaba. Trato pues de "aglutinar" voluntades, en lo que considero un atropello y una falta de respeto al tiempo de uno, y ala inteligencia además. Nadie. "Nooo vale.. qué vaina" decían unos y se daban la vuelta. "Estos si son bravos", decían entre dientes otros y se ponían a revisar lso papeles como si por arte de magia fuera a aparecer el permiso notariado. Nadie. El único pendejo reclamando respeto era yo. Y los que no necesitaban autorización porque eran los titulares (a quienes en cualquier momento les puede pasar lo mismo), "Bueno, entonces vengo yo ahora". Brincando en una pata. Porque además, los venezolanos somos muy solidarios, eso oigo a cada rato.
Luego de 15 minutos presionando, me di cuenta de que yo solo no iba para ningún lado. No te vistas, que no vas. Caminé hasta el carro, y otro que estaba en la misma me habló -muy molesto ahora sí- "¡Coño! ¿Tú sabes cuánto cuésta habilitar una notaría???" No pude evitar responderle "De bolas que sé, lo que no sé es porqué no vas y se lo dices así mismo al fiscal que te rebotó, pajúo!" Me monté en mi carro y me fui.
A lo que voy. Si no somos capaces de hacerle frente a un pinche fiscal de tránsito que decide atropellarnos con una norma que no existe, ¿qué se puede esperar frente a atropellos mayores?
Por eso no me ocupa lo más mínimo las nuevas leyes de Chávez. No me preocupa quién se va a montar en gobernaciones y alcaldías. Igualito nos seguirán atropellando. Igual nos van a seguir robando en las narices. Mientras no seamos capaces de defender nuestra dignidad cotidiana, aquí no habrá quien viva.

14 de diciembre de 2007

No hay que ser abogado

Mi amigo José Carlos Blanco, director de la Escuela de Derecho de la Ucab-Guayana, una vez dijo algo que a mí quedó grabado como una metra que cae derechita: "La mejor de las leyes, si no pasa por el buen criterio de la persona no sirve para nada". Palabras más, palabras menos. Pero nunca había tenido tanto sentido como ayer. Y eso que en Venezuela hay oportunidades de sobra para eso.

El asunto es que vamos viajando en dos carros hacia Boa Vista. Los dos carros son de mi papá, que va manejando uno, y yo el otro. Al llegar a la aduana brasilera, el funcionario de turno nos dice que solo puede autorizar el paso del carro que conduce mi papá. Para el otro, necesitabamos una autorización escrita y notariada por el dueño del carro (es decir, mi papá, que estaba ahí en persona y viajando juntos). Y dónde ibamos a coneguir una notaría abierta a las 6,30pm? Pues la respuesta fue muy clara para el solícito señor de la aduana: El problema es suyo por llegar a esta hora...

El funcionario, que ya a estas alturas parecía Sylvester Stallone en "Judge Dredd" diciendo "I am the laaaaaaw" (con la boca torcida y todo), no entendía que algún mecanismo tenía que haber, digo por la vía legal. No era posible que el dueño del carro no pudiera en persona autorizar a su hijo de pasar un carro por la frontera, teniendo los documentos legales personales y de los vehículos, revisados y permisados por la guardia nacional y todo. Ojo, y yo entiendo la medida en caso de que el dueño no esté... pero ese no era el caso.

Finalmente, llegó el jefe. Después de tres horas, el tipo no dijo ni pío cuando el jefe leyó los papeles, y nos preguntó si teníamos un documento que probara que yo era hijo de mi padre (jajaja, que tampoco sé qué diferencia hace eso, pero bueno), así que sacamos mi partida de nacimiento, y así en menos de un minuto, nos dijo: pueden pasar.

Los funcionarios públicos no trabajan para cumplir las leyes como caballos con gríngola. Sería hacer los trámites de la gente mucho más sencillos, dentro del marco legal, y así nuestras vidas mucho más sencillas. Que no es lo mismo.
Pasa en Brasil, pasa en Venezuela, pasa en TNT...



PD: en eta pc no me está dejando montar imágenes, así que quedamos pendientes por la foto.

21 de noviembre de 2007

Con "z" de Zuperman

¿Cuántas veces hemos escuchado los cuentos de nombres cambiados gracias a los funcionarios del Registro Civil? Yo soy uno de esos cuentos. El rollito empezó al sacarme la cédula por primera vez. Yo iba con mi gran nombre "Alfredo Andrés", cuando el funcionario dijo que no, que tenía que ser igual que la partida de nacimiento que mostraba, y ahí estaba escrito con "z", Andrez. Pues nada, resulta que tuve que desaprender y acostumbrarme a la "z".
De allí en adelante fue nadar contra la corriente. "No, así no, mi "Andrés" en con "z". "Sí, yo sé como se escribe mi nombre, el que no sabía era el del registro, así que es con "z". "Así mismo, con "z" y sin tilde en la "e". Toda mi vida legal la construí con "z". Mis boletas venían con "z" (no en la nota, digo... por si acaso). Mis titulos de bachiller y universitario, con "z". Mis cuentas bancarias las abrí con "z". Mi inscripción en el Seguro Social, igual con "z". Luego de unos veintitantos años ya no es un problema. Yo asumo mi "Andrez" con tranquilidad, y es parte de lo que uno llama "mi identidad".
El rollo sigue siendo el Registro Civil. Venezuela es uno de los pocos países del mundo (por no decir "el único del que tengo conocimiento") en el que tu partida de nacimiento pierde vigencia y tienes que renovarla. Es decir, como si cada 6 meses puediera ser que no hayas nacido entonces hay que corroborarlo para que conste. Y así, he renovado por necesidad mi partida de nacimiento en dos oportunidades.
La primera hace unos 10 años. Tenía que llevar la partida original, y de allí hacían la nueva. Con cuidado, que dijera "Alfredo Andrez". El chiste fue que cuando voy a renovar mi pasaporte, resulta que mi lugar de nacimiento ya no era Puerto Ordaz, pues resulta que como mi libro lo habían mudado a la oficina principal en Ciudad Bolívar... mi lugar de nacimiento fue Ciudad Bolívar.. porque ahí me la habían renovado. Dígame usted. Nada, con tal que me dejaran hacer mi viaje y tal, dale, Ciudad Bolívar, cuna de la República, tierra fértil para mí.
Ahora, tuve que renovarla de nuevo la semana pasada para otro trámite. Ahora el asunto lo hacen directamente del Libro. Independientemente de lo que diga tu última renovación. Solo que cuando me la entregan, la reviso y veo "ALFREDO ANDRÉS", oye... Voy y le digo al chamo que hay un error, que mi nombre era con "z". El chamo va y solicitamente me dice que así está en el libro. Yo con 32 años con la "z" a cuestas me atrevo a refutarle. "Vamos a buscar el libro entonces para verificar"... Ahí estaba. En rojito-pre-Chávez y en letras claramente legibles: ALFREDO ANDRÉS... con "s" y tilde en la "e".
Después de consultarlo con los panas abogados, me han dicho que no hay mayor problema. Total es un segundo nombre, y no es por una letra que van a truncarme algún proceso por dudar de quién soy. Sí sería totalmente revolucionario que la ley se modificara y que le hiciéramos más fáciles las cosas a la gente. Naces una sola vez, sacas tu partida de nacimiento una sola vez -a menos que se te pierda, algo así. Igual que la cédula. No sé cómo es la cuestión con las actas de defunciones... ahí tendríamos que estudiar bien los casos de gente que se ha muerto más de una vez... Se han visto...
Yo por mi parte, sin rollos. Seguiré siendo Alfredo Andrez. Con "z" de Zuperman.

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