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20 de noviembre de 2008

Este domingo en Bolívar (pronóstico reservado)

Si hay un escenario difícil de definir en estas elecciones regionales, es el del Estado Bolívar. Empezaría por decir que más allá de lo que dicen las encuestas, no sería de extrañar que cualquiera de las tres opciones principales pudiera llegar a la gobernación.

Francisco Rangel Gómez, actual gobernador y dedo de Chávez, cuenta con la maquinaria para hacerse del cargo. No es la opción más querida, ni siquiera en el propio chavismo de base, pero tiene los recursos (incluso la tesis conspirativa del "montaje electoral"). Andrés Velásquez, ha recibido el respaldo de la mayoría de los partidos que consensuaron "la unidad" en el resto del país, y el que ha trabajado más la polarización directa con Rangel. Antonio Rojas Suárez, la manzana de la discordia opositora, tiene su gente también, y ha mantenido una "guerra de encuestas" con Velásquez para abanderarse la unidad en el estado. Es difícil asegurar quién de los tres se asegura la elección.

Ni siquiera la abstención sería un factor favorable a ninguno. Si bien le sirvió a Rangel para ganarse las primeras en 2004, y de alguna manera también en "las primarias" del PSUV, podría resultarle en contra una abstención del chavismo que no lo quiere y que no va a votar por la oposición (o en el mejor de los casos, se difumine entre las otras opciones divididas del chavismo como Víctor Medina, Víctor Molina o Manuel Arciniegas), tal como pasó en el referendum de la reforma en diciembre. El peligro para la opción de Velásquez, incluso de Rojas Suárez, es el fantasma del fraude, y que nuevamente, la gente no se movilice "porque no valga la pena si igual la trampa está hecha". Para resultados contundentes en cualquier opción, definitivamente hay que ir a votar, todos.

En la alcaldía tanto más complicado. José Ramón López por el PSUV, lo mismo que Rangel, cuenta con la maquinaria, pero no con el carisma, aún así, es la opción del partido. Disidente de las decisiones PSUVistas está el actyual Alcalde, Clemente Scotto, tiene carisma aunque una gestión con mal sabor (también debido a una mala gestión comunicacional, que no lava sus desaciertos y desatenciones); en todo caso lo ampara el dicho de que más vale malo conocido que peor por conocer.

Por la oposición Raúl Yusef, el candidato eterno para gobernador, para alcalde, para lo que venga, parece que esta vez está más cerca de lograrlo. Sin embargo a Raúl lo arropan muchos rumores de "arreglos-electorales" tanto con su llave a la gobernación, Rojas Suárez (que también arrastra sus cuentos de pactos con el chavismo), como por cuenta propia -la compra del equipo Mineros de Guayana, por ejemplo y compromisos que se generan con el actual gobierno por esa misma compra). Y está Douglas Lago, que de todos es el que tiene un trabajo de contacto en las comunidades más constante, pero le falla la imagen; tiene el estigma de "indio", al que siempre acuden quienes no comparten su opción, "yo no voy a votar por el indio ese", en una ciudad tan "clase alta" y "divina" como ésta... y para más "Rey de los Judíos", no se puede negar que tiene una cara de borracho -digo que tiene la cara, no me consta que lo sea, pero es lo que le sacan todo el tiempo-.

En todo caso, lo positivo en este cuadro es que no podemos hablar de "polarización" tal como la hemos venido entendiendo. No creo que la estrategia del candidato único del PSUV (quiero decir "el candidato Chávez") funcione. Pero tampoco es entre dos únicas opciones adversas. Aunque obviamente las encuestas que aparecen favorecen más a unos que a otros -según la encuesta-, la verdad es que tenemos "opciones", aunque el resultado sea de pronóstico reservado.

Repito, para tener resultados consistentes e inobjetables, tendremos que salir a votar todos. Así que, ¡A VOTAR!

11 de noviembre de 2008

Su voto, por el amor de Dios (actualizado)

* El candidato Yonni Maita, el candidato evangélico a la alcaldía declinó a favor de Raúl Yusef la tarde de ayer, miércoles19 de noviembre.
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No sé en otras ciudades, pero aquí hay dos evangélicos aspirando elección de gobernador y alcalde. Y es bien particular, no la candidatura en sí, sino el análisis que ambos candidatos hacen sobre el respaldo que deben tener.

Me refiero a que los candidatos, por ejemplo, del chavismo calculen sus votos porque hay tanta gente inscrita en el PSUV. Válido. Lo mismo para los opositores, ¿? Pero el asunto de los candidatos evangélicos está ligado a la supuesta obediencia de sus feligreses. A ambos candidatos les he escuchado decir (y no solo en el contexto mediático de una entrevista, sino también "off-the-record") que una ventaja es que cuentan con los votos de la población evangélica; es algo que un candidato católico no podría hacer sin quedar bastante en el aire.

Es como el que dice que "por lo menos mi familia va a votar por mí". Se convierte entonces a los "hermanos en Dios" en "partidarios en Dios", ¿sería algo así? No sé si es inocencia, o ganas de engañarse uno mismo. El otro día en una reunión con unos buenos amigos que hacen una radio evangélica conversaban sobre la oportunidad que representaba para su radio la cantidad de evangélicos que se convertían en los últimos tiempos, y que de hecho se atrevían a afirmar como una fortaleza. El análisis final nos llevaba a objetivar, que en primer lugar ellos no eran la única radio de tal corte, y segundo que las leatades pueden tener bemoles: ellos mismos aseguraban escuchar otras radios.

Lamentablemente -para estos candidatos- la "agremiación" no genera lealtades electorales. No todos los trabajadores votarán por Velásquez, ni siquiera todos los del PSUV votarán por Rangel. Igual sucederá con candidatos que quieran ampararse en la filiación religiosa, ni aunque hagan campaña "por el amor de Dios".

15 de julio de 2008

Yo escojo, tú escoges, ellos deciden.

No sé si estoy de acuerdo con el asunto de las candidaturas únicas, ni en la oposición ni en el chavismo, porque creo que en el fondo sigue siendo reducir el asunto electoral a asegurarse cuotas de poder (o espacios de poder), y nos aleja (o a mí, en todo caso) de la posibilidad de elegir a quién quiero apoyar, a qué proyecto de ciudad o estado quiero apoyar. El afán de las candidaturas únicas me pone en la única posibilidad de "estar a favor" o "estar en contra de"... ¿Chávez, para variar?

Y no dudo que entre el mar de pre-candidatos haya gente con ideas y con proyectos que valga la pena intentar. Otros, ya lo escribí en otro post, estarán viendo un guiso. Pero, por el lado del chavismo (por mucha elección primaria que hayan hecho, hay resultados que son difíciles de "comer"), o por el de la oposición (¡por encuestas! Como dice mi abuela: "Miénteme, que me encanta...") la cosa se convierte casi en un concurso de popularidad que se diferencia muy poco de una elección de centro de estudiantes en bachillerato.

En un país que está "caminando a la madurez" política, ser candidato debería ser por un lado un asunto de libre conciencia. Cuántas personas en la oposición tengan un proyecto de gobierno viable, preséntelo al país, a la ciudad, y que la gente decida. Busque una estrategia de comunicación para que la gente se entere y adelante! Porque esta oposición es tan variopinta, que es prácticamente imposible (y tampoco creo que sea LO deseable) que haya un proyecto y una visión única para ofrecer.

Además, lo de la libre CONCIENCIA, debería indicarle a quien no tiene un verdadero proyecto viable que es mejor no lanzarse, y darle espacio a quienes sí. Lo que en ventas decimos: "no dañar el mercado", pues, que en definitiva es lo que lamentablemente han venido haciendo nuestros politicones.

Creo que esa unidad no será posible en muchos lugares. Creo que lo de las candidaturas únicas no es un discurso que nos creamos los venezolanos. Y definitivamente creo que la solución política de nuestro país, de nuestro estado o nuestra ciudad no está en un único nombre que pueda contra el chavismo, o viceversa. Creo que hasta que no tengamos claridad en las propuestas, y que esta pueda ser representada en alguien comprometido con nosotros y no con unos porcentajes o antagonismos partidistas, da igual si se lanza uno o miles. A la final quienes escogemos no somos nosotros.

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