Mostrando entradas con la etiqueta autoridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autoridad. Mostrar todas las entradas

20 de agosto de 2010

Cada quien tiene su página de sucesos

Tal como me lo envió por correo, me tomo la libertad de publicar este artículo de Luisa Pernalete, de Fe y Alegría sobre la inseguridad que ni siquiera sale en las páginas de sucesos, y por supuesto ni siquiera alcanza la censura:

"He estado pensando en la posibilidad de que los periódicos eliminen su página de sucesos. Sería bonito, pero no porque se esconda o maquille la realidad sino porque esta haya cambiado, que nos dieran como noticia, por ejemplo, que el día anterior no hubo ninguna muerte violenta en el país. ¡Sería una gran noticia para la primera plana! Hay que trabajar duro para esa utopía. Pero en estos momentos no variaría nada que la prensa diaria dejara de tenerla, pues cada venezolano tiene su propia página.

Estoy pensando en las historias, que queriendo y sin querer, recojo cada día. – “Yo veo armas desde hace años, profe. Cerca de mi casa viven unos miembros de una banda y ellos salen con sus armas como si nada” -, me contó un adolescente en San Félix hace poco. Ahí está su página. “Yo vi una noche como violaban a una mujer en el terreno baldío frente a mi casa. Fueron tres. De ella no supe mas, pero a los violadores los veo a diario caminando por el barrio”. Ahí está su suceso, grabado en la memoria. “Yo he visto este año tres muertos por balas”, empezó su historia un pequeño de quinto grado, ¿tendrá 10 años?, tal vez menos, y añadió “el último que vi, todavía temblaba”, detalló. Esa fue su página, sin necesidad de fotos. Una prima, de Maracaibo, me contó que su hijo, de tres años, ya ha presenciado dos veces atracos a mano armada, su padre ha sido

víctima del hampa andando con el pequeño. Este no sabe escribir aún, pero ya tiene su página. Con los cuentos de los taxistas, ya podría yo escribir un libro: cada uno tiene un suceso casi a diario. Pienso también en la maestra Ana, después de varios atracos en los buses camino a la escuela, ha quedado traumatizada, y la última vez, se tiró por la ventana de la unidad. Asiste a consulta con un pisicólogo. Esa tiene varias páginas, ninguna ha salido en prensa. Diecisiete adolescentes me dijeron que oían tiroteos en su comunidad todas las noches, y más de una bala suelta ha llegado a su objetivo: matar a alguien. La muerte violenta sale en los diarios, pero los tiroteos, alimentados con armas de fuego, no salen, no se ven en fotos, pero los niños y adolescentes los oyen. Yo tengo la mía: los pupitres vacíos de los alumnos y alumnas, que han muerto por balas. Incluye el dolor de sus madres y los de sus compañeros de clase. En realidad tengo varias páginas.

En fin, puedo escribir un diario completo con puros “sucesos”.

Tal vez tengan razón: no hacen falta las páginas de sucesos en los periódicos, cada venezolano tiene la suya, con el agravante de que los números son respaldados con nombres, rostros e historias. No requieren fotos.

Luisa Pernalete"

La imagen fue tomada del blog avionesamarillos.blogspot.com

17 de abril de 2010

El día que se acabaron las alcabalas.

Aquel funcionario público al que se le ocurra algún día acabar con la matraca de cuerpos de tránsito o policiales, tendría que obligatoriamente acabar con las alcabalas. Las alcabalas son la tentación para matraquear que el Estado le ofrece a cualquier efectivo de seguridad, sea honesto o no. Como decía la abuela: "es la oportunidad que hace al ladrón". Y ojo, más fácil que apostarle a la rehabilitación de los corruptos mediante charlas, terapias psicológicas, limpieza anti-corrupción, es simplemente eliminar estas oportunidades (o por lo menos una de ellas, que es la alcabala).

¿Qué haría yo? Pondría a funcionar la automatización en la que se viene trabajando en el Instituto Nacional de Transporte y Tránsito Terrestre, pero no para burocratizar trámites. Imagínense que mi nombre está en una base de datos (que ya lo está, de hecho), y a mi nombre están asociados los documentos y trámites que tengo con el INTTT (licencia de conducir, vehículos registrados, pago de trimestres, documentos que ahora mismo se gestionan de manera digital). Incluso los certificados médicos podrían pasar a ser digitales, se me ocurre. Como estos documentos están en un sistema, podrían hacer cuenta de los tiempos de vencimiento de cada uno y tenerlos ahí registrados. Cuando llega el tiempo de vencimiento, el sistema te lo indica, y depende del caso emitirá automáticamente la correspondiente multa, hasta que el usuario vuelva a estar en regla.

Así, no necesitarías la persecución en las alcabalas a ver si estás en regla para matraquearte, porque el sistema ya te tendría registrado con tu falta. Por supuesto, en este caso ¿cómo se presiona al usuario a ponerse al día? En un sistema interconectado una persona con documentos fuera de norma no puede tramitar servicios relacionados al carro sin estar al día: compra-venta, revisiones, seguros, etc. Creo que sería un contrapeso suficiente: tienes derecho a documentos de tránsito y a recibir servicios de trámites, pero tienes la obligación de estar al día, nadie te persigue, pues no hace falta, con un sistema que no permita bajo ningún comando saltar la norma (que es otro asunto para pensar, pues el sistema es manejado por personas, y de anteojito me imagino, ya no la matraca sino el soborno de los multados, que es otro tema también).

El cuento es que el día que se acaben las alcabalas -haciendo un buen uso de la tecnología en la intermediación instituciones-ciudadanos- es posible que matemos varios pájaros de un solo tiro: la disminución de la matraca, la reivindicación del trabajo de al menos dos cuerpos de seguridad ciudadana, y también comenzar un buen trabajo por la responsabilidad de los ciudadanos frente a la cultura de la legalidad en lo que tránsito de refiere, por lo menos.

Nota: Foto tomada de El-Nacional.com, de un foto-reportaje sobre el nuevo sistema de multas por internet que comienzan a usar los Fiscales en Caracas, cosa que creo que es buena para verificar el estado legal del conductor y el carro, pero abierto par la matraca igual.

17 de marzo de 2010

Cosas que extraño del cine...

Vamos, gente mala conducta en el cine siempre hubo, y hay que decir que antes eran peores. Los multicines, por alguna razón, acabaron con las patotas de adolescentes que en mis tiempos hacían guerra de cotufas y papel toilette durante la proyección. Lo más salvaje que recuerdo en un cine de Puerto Ordaz, en el viejo Cine Altamira, fue un osado que explotó un cohetón que gracias a Dios no dejó nada qué lamentar. Sin embargo, algo que extraño profundamente es la figura del vigilante de sala. El vigilante de la sala, que podían ser varios, ayudaban a ubicar a la gente cuando la película ya había comenzado y no se veía con claridad cuáles o cuántos puestos estaban libres. Pero también aparecía cuando el desorden se salía de lo normal. Iba con la linterna y alumbraba al fastidioso y le pedía orden; si la persona insistía, pues iba una segunda vez acompañado de un personal de seguridad y lo sacaban de la sala (aplausos de la gente incluidos).

Pero el concepto de "autoridad" en este país está en crisis desde hace mucho, y esta crisis está validada desde cualquier flanco. La figura de autoridad que solía ser el vigilante de sala ya no existe. Lo cual no quiere decir que no haya "gente encargada de la sala". Ahora son un par de chamos cuyo mayor trabajo es verificar los tickets para entrar y al final recoger la basura y limpiar la sala. Sin contar que a veces es a ellos mismos a quienes hay que pedirles un poco de silencio, pues entran a mitad de función gritándose unos a otros, jurando que en la sala nadie los escucha (pues sí).

Sí bien lo más de lo que nos podemos quejar ahora es de la gente que habla a todo volumen, que recibe y hace llamadas por celular, que va comentando la película como si los demás no la estuvieran viendo, etc. la verdad es que siguen siendo molestos, pero ahora "el cine" no hace gran cosa. Y aunque es muy buena la iniciativa de los videos instruccionales al inicio de la proyección, nadie, nadie le para a Trece ni a Sabrina Salvador. Se me ocurre que la gente le prestaría más atención a alguien de carne y hueso que pusiera orden. No cuesta nada asignar a uno de estos chamos "encargados" por función, con instrucciones muy claras de cuándo y cómo actuar en caso de que algún ocioso le dé por molestar sistemáticamente.

Para eso hace falta educación, primero al propio personal encargado de las salas, luego al público, no solo para que colaboren con el buen comportamiento, sino también para exigir respeto, de buena manera y todo, pero exigir, y si fuera necesario, pues pedir apoyo a esta persona encargada en la sala. Incluso establecería como norma que el encargado le dijera al público antes de comenzar que estará allí en la sala para eso y se pusiera a la orden, y que eso es un derecho que uno adquiere cuando compra la entrada, no es un favor.

Lo cual nos lleva al punto de la falta de (educación para la) gerencia de las salas de cine, que creen que la entrada solo incluye la proyección de la película y la butaca. Pues es más que eso, seguro. Y un buen gerente lo sabe, y debería garantizar esas dinámicas que harían nuestra "experiencia cinematográfica" mucho más grata.

En serio, no es mucho pedir.


26 de febrero de 2010

Que Nadie Tiene la Culpa de cómo manejamos aquí? (audio)

Esta semana, entre otras cosas, valió la pena conversar con Rubén López, que es Jefe de Seguridad Vial en Edelca, con quien hablamos de cómo los guayaneses le estamos haciendo la competencia a los maracuchos en eso de manejar a las patadas. Hablamos de motivos, hablamos de posibles caminos para ver si mejoramos. Rubén se ha dedicado a dar talleres, cursos, conferencias, charlas en colegios, empresas y hasta cuerpos policiales y fiscales de tránsito de cómo manejar correctamente (que nos lo dijo, no es solo saber lo mecánico, sino lo más importante, las reglas del juego, la convivencia vehicular).
Con eso estrenamos nuestro podcast. Claro, y también metemos por ahí un par de pavosadas con las que nos divertimos un rato, jejeje. En esta oportunidad, nos presenta Félix Ríos, el @infelix, creador y administrador del portal Oyesto.com (en el cual también puedes suscribirte), y también lleva el podcast RADIOMEME que también recomendamos.


Nota: para escuchar el episodio desde aquí, haz click en el título de esta entrada.

9 de enero de 2010

Varias cosas... (I)

Ayer me encontré con un amigo haciendo la cola para hacer la revisión del carro en la inspectoría de tránsito. Mientras esperábamos nuestro turno, me contaba del episodio en el que le robaron su carro, y una semana después 4 policías lo extorsionaron para entregarle su carrito medio desvalijado, con placas cambiadas, por 6 mil "fuertes", que no tenía y tuvo que pedir prestado, pues el carro no estaba asegurado porque este año le había ido mal y no tenía ni para la inicial, y el cuento terrible que escuchamos a diario. Más allá de las lecturas al tema del robo de vehículos, la corrupción y delincuencia policial, y todo lo que viene con el paquete, porque el tema no es blanco y negro, sin embargo, me sorprendió su corolario: "pero dentro de todo, aquí vivimos sabroso". ¿Cómo es la cosa? "Claro que sí, aquí uno todavía puede hacer lo que le da la gana". Y así es la cosa.

No importa lo que pase, lo que nos pase, lo que hagan mal nuestros gobiernos, líderes políticos, etc. O todos aquellos que sin ser gobierno hacen o dejan de hacer bien sus trabajos en detrimento nuestro (y ojo, que estamos re-cansados de escuchar los mil y un cuentos al respecto de los malos servicios y maltratos que recibimos de cualquiera que se nos pase por delante), y contando que también nosotros podemos estar del lado que maltrata a veces, que es nuestro día a día. Pero no importa si la mayoría de los servicios públicos o privados no funcionen o que nos pisoteen, porque en el fondo "aquí uno puede hacer lo que le da la gana", incluyéndonos. Ese es nuestro aliciente. Ese es nuestro encanto (por supuesto, añádale las mejores playas del mundo, el mejor clima, el Salto Ángel, la gente más noble, los Navegantes del Magallanes y los Gloriosos Leones del Caracas).

También es nuestra cuota de comodidad. Porque si por un lado me pisan, estoy seguro que tendré por donde salirme, saltando una que otra talanquera o dándole algo pa'l fresco a alguien. O en otro caso seré yo el que pise, y así balanceamos. Y las opciones de balance son muchas. Hace un par de días escribía en twitter que nuestra democracia es como una tranca por un semáforo dañado a la hora pico. No es que no haya democracia, como el semáforo, dañado pero ahí está. Y como el sistema no funciona, todos tenemos el mismo derecho a cruzar según cada quien pueda. A la hora de la chiquita, lo importante es que yo pase, no importa cómo, me quejo del semáforo, me quejo de todos los que están intentando pasar primero -igual que yo- y ahí podemos perder todo el tiempo del mundo. Y no, no hay manera de que mi buen amigo me convenza de que eso es "vivir sabroso".

Y no quiero decir con esto que debamos vivir deprimidos y frustrados con la vida, resignados y desanimados porque no hay quien viva en este país. Para nada. Lo que hay es que dejarse de terapias y palmaditas en el hombro. Lo que hay es que activarse, porque se me ocurre que mientras no seamos capaces de sacrificar esas cuotas de "comodidad" en favor de un bien común, y que ese cambio no va a venir por decreto de ningún gobierno o gerencia, y sí desde nosotros cuando dejemos de ver en cada atropello al otro y a uno mismo una "oportunidad", entonces esto comenzará a ponerse bueno y, quien quita, a vivir sabroso, como Dios manda.

2 de noviembre de 2009

"Y el loco soy yo!"... decía el merengue aquel.

Hoy me pasó algo realmente difícil de procesar, incluso en toda esta situación-de-país que todos los días se bate a duelo con nuestra capacidad de asombro. Resulta que mi urbanización tiene dos acesos desde la avenida. Uno de ellos tiene dos portones, uno de entrada y uno de salida, y que es para los propietarios que pagan condominio. El otro acceso, a escasos 500 metros, es de brazos y permanece abierto la mayor parte del tiempo, porque hay un centro educativo. Pues resulta que últimamente se ha vuelto costumbre en el acceso de propietarios que la gente usa el portón que esté abierto, sobre todo quienes no tienen control, causando no más de una incomodidad a quienes lo usamos en las direcciones correctas.

Por eso hoy al mediodía llegaba del trabajo y abro mi portón de entrada, y cuando estoy a mitad de portón una señora en un carro gris se detiene delante de mí para "salir por la entrada". Yo todavía le abro con mi control el portón de salida, para que salga sin problema, y le hago seña para que salga "por la salida". Mi sorpresa es que la señora me dice (por señas) "¿Por qué? Ella iba a salir por por allí (por la entrada)". Pensé que no había entendido y todavía le hago seña con el control que la "salida" estaba abierta. Pero no.

Ya me desencajaba la señora, que me veía con esa cara que traduce "Este hijueputa me abre el portón de salida cuando yo lo que quiero es salir por la entrada". Yo que pude haber sido realmente "hijueputa" y no abrirle ningún portón y mandarla directamente al otro acceso. Pero no. Entonces, aprieto el botón del control una vez más, para que la salida se abra de nuevo y le hago seña para que entienda, porque la cosa ya era personal. No podía creer que esta señora no entendiera que le estaba haciendo la cortesía de abrirle el condenado portón de salida para que ella saliera!!! (lo repetitivo es adrede). Y he aquí que a la doña no se le ocurrió otra cosa que sacar un estuche de maquillaje y ponerse colorete en los cachetes!!!

Entonces, adelante tan solo un poco para que el portón de entrada pudiera cerrarse, y esperé a que el portón de salida también se cerrara. Luego me acerqué lo suficiente a la puerta del carro de la señora y le dije bien fuerte, seguro de que me oyera: "Por malcriada y bolsa ahora va tener que dar la vuelta hasta el otro acceso, para que aprenda". Me monté en mi carro y avancé hasta mi edificio. No sin esperar un tiempo a ver cuánto tardaba el carro en pasar. Efectivamente 2 minutos después el carro gris de la señora pasó frente a mí en dirección al otro acceso. Presumo que no llegó más nadie a entrar "por la entrada".

Creo que el punto está claro. Cada vez nos importan menos las normas. Querer hacerlas cumplir es incluso más difícil. Porque además es un signo de debilidad para el que la infringe: todo el mundo lo puede hacer y ahora viene este a decir que no yo no puedo. Debe ser por eso que la señora del carro gris no aceptó la cortesía de que le abriera el portón. Lo que preocupa es que si no somos capaces de seguir las más básicas y mínimas normas de convivencia en nuestra comunidad, y no caer en cuenta de ello cuando un vecino nos llama a capítulo... ¿qué estamos esperando de nuestras autoridades y gobernantes?

3 de octubre de 2009

El ciego que da palos, y el que le da el garrote.

El próximo 10 de octubre la vinotinto jugará en el CTE contra Paraguay por la clasificación al Mudial de Fútbol. Las entradas se agotaron hace una semana, más o menos. Pero sorprendentemente todavía se consiguen entradas. Bueno, ni tan sorprendente. Es la reventa. El problema de la reventa es que una entrada que te costaría normalmente y por derecho, 50 Bsf, ahora te costará entre 150 y 200 Bsf. Ni contar entonces las VIP que rondan los 700 Bsf. Quisiera recalcar las palabras "por derecho", porque 50 Bsf es el precio que marca la entrada y el que la organización del evento determinó que sería el valor de la entrada.

La culpa es del gobierno (quien organiza estos eventos deportivos) que permite que una sola persona compre 50, 100 entradas sin control (aun cuando existe una normativa que regula el número de entradas por persona), y luego las revenda al triple o más, haciendo "su agosto" con uno. Hay quien incluso tiene nombres y apellidos de gente ligada al gobierno local que controla esta "oportunidad de negocio". Eso es un abuso a nuestro derecho. Y eso es corrupción.

Para mí el problema más grave es el mercado. Porque no creo que se queden frías esas reventas. Porque "hay que ir al juego a apoyar la Vinotinto". No importa lo que tengamos que pagar. No importa si me están estafando. ¡AL DEPORTE NACIONAL HAY QUE APOYARLO! Quejarnos de lo otro es terapia, ya veremos la próxima vez que vuelvan a hacerlo... y volvamos a financiar la corrupción de la que todos los días nos quejamos.

El asunto de la corrupción es que solo parece grave si es para beneficiar a los políticos. Si somos nosotros, y nos sirve para darnos gusto, pues, ya no es tan grave. Porque no solamente es corrupción cuando se vuelan nuestros impuestos. También cuando pagamos voluntariamente por una entrada de reventa. Estamos pagándole de primera mano a un corrupto para que atropelle nuestro derecho a una entrada de 50 Bsf. Estamos validando con nuestra plata el estilo de vida de uno de esos corruptos que todos los días criticamos. Y lo hacemos con dinero de nuestro presupuesto personal y familiar, que nos ganamos trabajando honestamente, y que según las estadísticas nacionales no nos está sobrando. Y esto, mis amigos, no es culpa de ningún gobierno. Es nuestra culpa.

¿Cómo arreglar eso? Podría ser muy fácil: no comprando entradas de reventa (¿Te volviste loco Wilfrido?). Es tan sencillo como estar claros si nos gusta que nos atropellen. A ver de qué lado estamos: del lado de los que nos atropellan o de nuestro propio lado. Es estar claros en qué es más importante: un juego de la vinotinto o el país de todos los días, el que queremos. Si a usted le gusta que lo estafen y financiar voluntariamente a los corruptos de su país, pues haga caso omiso de este escrito, vaya y compre su entrada y buena suerte. Pero después no se queje del gobierno, de la corrupción que usted mismo financia.

Si es anota a lo contrario, pues aquí le tengo un motivo: Que pierdan bastante plata los revendedores. Que no les sea negocio el acaparamiento. Que se jodan.

La corrupción no la va a acabar el gobierno, ni sus instituciones, llenas de gente corrupta. El trabajo tiene que venir desde nosotros y de esas pequeñas decisiones de todos los días, con las que evitamos que nos den con el garrote que toman de nuestras propias manos. Y un país de justicia y sin corrupción, bien vale ver un par de juegos en la televisión... que no es lo mismo, pero es más honesto.

4 de septiembre de 2009

#NoMasChavez o #NoMasQuién?

Brazil es una película genial de Terry Guilliam, en la cual un empleado público se ve entrampado en toda la maquinaria burocrática e ineficiente de las instituciones gubernamentales. Curiosamente se da cuenta de eso mientras se enamora. Pero el punto es que a ratos sueña con la mujer deseada y que ésta es prisionera de toda esa cosa terrible que es el sistema. En sus sueños, este empleado público (que interpeta Jonathan Pryce) es un ser alado, con armaduras brillantes, una gran espada, y hasta cabello largo -cuando en la realidad de la película, es más bien pelón-.

Entonces, para rescatar a su amada se lanza una pelea contra un gran monstruo estilo samurai, de más de 3 metros de alto, grueso, con lanzas descomunales, que brama como las bestias más fieras, y que está decidido no solo a mantener cautiva a esta mujer soñada, que es la esperanza y el anhelo del personaje de Pryce, la felicidad. Sino que además está dispuesto a acabar con Pryce, aplastarlo como una hormiga, porque en la realidad, quien desafíe un sistema que no funciona por ninguna parte pues, es el enemigo.

Pero aquí viene lo bueno de cuando contra todo pronóstico Pryce vence a la gran bestia, después de haber perdido sus alas, su espada, haciéndose de una lanza casi "incargable" del enemigo. La bestia en el piso, Pryce se acerca para develar su rotro cubierto por la máscara samurai, y.. sorpresa, la cara de la bestia es la misma de Pryce! Acorde dramático, Pryce vuelve a la realidad de su oficina inoperante.

Porque a veces parece que el enemigo es otro. El vecino de la junta de condominio, el dueño de la empresa, los cuerpos policiales, el funcionario de la alcaldía, el gobernador, el presidente de tal institución pública, Chávez. Y no es que no tengan responsabilidad, grandísima, claro, y hay que hacer contraloría y exigir eficiencia y honestidad y mejor calidad de vida, todo eso. Sí. Pero también ver que en el burro estamos montados todos juntos. Y que si la gente que llega al poder hace los desmanes que hacen, es porque antes de llegar ya lo hacían -y eran personas como nostros que de repente solo se comían la luz de los semáforos, se meaba en las aceras, maltrataba a sus empleados, le montaba cacho a su mujer, se llevaba cosas de la oficina para su casa "prestadas" que no devolvía más nunca, le pagaba algo pa'l fresco a gente que le resolvía diligencias fuera de los caminos regulares, botaban bolsas de basura en las calles a través de las ventanas del carro, si alguien los contravenía pues lo resolvían a golpes, pedían prestado y después se escondían para no pagar sus deudas, metían facturas médicas falsas hechas por un médico amigo para sacarle plata al seguro, se adelantaban al primer puesto en la taquilla del banco y que para preguntar algo y ¡zuás!, chocaban y le pagaban algo al fiscal para alterar el reporte para que el otro tuviera la culpa, que acomodaba los reguladores para que la cuenta de luz le viniera bajita, que prometía cosas a sus clientes para engancharlos y después no les cumplía y hasta les decía que nunca les prometió nada de eso, que botaba a un empleado por X razones y buscaba a un abogado para ver cómo le podía pagar menos de lo que le correspondía por ley, que jamás fueron a una reunión de junta de condominio, que entraban tarde al trabajo y además se tomaban media hora para desayunar y hablar paja con los compañeros un rato, y luego salían media hora antes "porque mi hora de almuerzo es sagrada a las 12 en punto!", (ponga usted las siguientes): _____________________________________.

Mi punto es, un desastre de país no es responsabilidad única y excluyente de una sola persona. Cuando pienso si manifestarme en el NoMasChávez, porque ciertamente no comparto sus políticas y actitudes divisorias, su manifiesto desdén por todos los que no digamos "patria, socialismo o muerte" aupando todo lo que haga, su excesiva luz para afuera y su selectiva (pero amplia) oscuridad para los que aquí estamos, digo, está bien manifestarse, hay derecho pues.

Inmediatamente pienso, ajá, y si después de hoy No-tuviéramos-MásChávez qué? Todos seremos buenos ciudadanos, y el próximo gobernante sería el mejor de todos y todo sería felicidad, los chavistas dejarían de ser chavistas y nos uniríamos todos sin rencores y olvidaríamos que todo esto sucedió? No, porque seguramente cualquier otro de nosotros llegará arriba y seríamos todos iguales.

Por eso el NoMasChávez, para mí, lo transformo en NoMasNosotrosComoPaís. Creo firmemente, que esta Venezuela no la cambia un presidente, ni un gobierno, ni la más lúcida Asamblea Nacional, la cambiamos nosotros. Pero cambiar de verdad, no solo de discurso para decir que los que piensan distinto son los malos y nosotros los patriotas.

Cuando cambiemos nosotros, genuinamente, y pensemos en el país que queremos pero no en el mapa, o en las instituciones, sino en el tipo de gente que queremos a nuestro alrededor, y comparemos cómo estamos usted y yo en ese modelo y cuánto tenemos que cambiar para llegar a ser "la gente que queremos" encontrarnos en las calles, tiendas, instituciones y gobiernos de esta tierra que hasta ahora ocupamos, pues ese día no necesitaremos decir NoMasChávez.

Como la mujer soñada de Jonathan Pryce, ese es el país con el que sueño. Yo no marcharé hoy por el NoMasChávez, tengo una lucha pendiente conmigo mismo.

#NoMásYo.

He dicho.

25 de julio de 2009

Puede ser que esto no le guste a mucha gente. #freemediave

Nada que no sepamos. Este es el país de la chapuza. Y la chapuza, como Frankenstein, tarde o temprano se vuelve contra su creador, chapuza incluida. Se me ocurre que el tema de los cierres de medios es un claro ejemplo, del que lamentablemente, parece que no nos vamos a escapar, porque nos guste o no, con la chapuza con la que hemos construido buena parte de nuestra industria radiofónica, pusimos la bandeja de plata.

Para quienes tenemos algún tiempo en la radio -y no es necesario tener mucho- sabemos cómo "se hacen" muchas radios fuera de los pasos reglamentarios: se invaden frecuencias libres u ocisosas, se piden habilitaciones para un tipo de servicio (póngase un servicio de hilo musical privado) y luego lo cambiamos (a una radio de señal abierta) sin actualizar permisologías, pedimos permisos para una radio de 1kw de potencia y le montamos un transmisor de 10kw (con la molestia que eso causa a frecuencias vecinas), se gestionan frecuencias como radio comunitaria -que al parecer fue o es más fácil- y después funcionan como una radio comercial cualquiera, se monta la radio en un lugar tal y un par de años se mudan a otro sitio sin estudios técnicos ni permisos, el caso de las sucesiones de propietarios por muerte o renuncia del titular (que es uno de los puntos álgidos, pero que está claro que las frecuencias son instransferibles e inhereditables), emisoras que se escuchan en todo el territorio de un estado a punta de retransmisores (cosa que está prohibida para las radios, y que curiosamente el único caso que conozco es una emisora oficial como La Voz de Guayana, que pertenece a la C.V.G.). En fin, seguro que se me quedan por fuera otras chapuzas técnicas y legales comunes. No digo que todas y cada una de las radios incurre en alguna de estas fallas, pero sí, hay muchas, muchísimas de las "novecientasypico". Porque así somos en Venezuela. Nos gusta hacer las cosas saltándonos las talanqueras, usando caminos verdes, haciendo las cosas no como deben hacerse aunque sea más largo el proceso, sino chapuceando, para que la cosa salga ya.

Si este no fuera el gobierno que es, las razones por la cuales alegan el retiro de las concesiones y/o habilitaciones a las 34 primeras emisoras de radio (y faltan), pues parecerían razonables: Como cualquier contrato, algunas de cuyas cláusulas es incumplida por una de las partes: si tenemos un contrato de trabajo que se venció el mes pasado, puede que nosotros queramos seguir trabajando y de hecho lo hagamos, pero a todas luces parecería una locura que la empresa nos siga pagando. Suena lógico, ¿verdad? Vale, no es lo mismo una empresa que el espectro radieléctrico. La empresa es de propiedad privada y no es de más nadie sino de sus dueños, y el espectro radieléctrico es de la humanidad (y no de los gobiernos) administrada por los Estados (nuevamente, no por los gobiernos). Posiciones filosóficas aparte, son procedimientos que están estipulados en la Ley de Telecomunicación.

El asunto es que este es... el gobierno que es. Un gobierno que desde hace aaaños viene cazando una guerrita con los medios de comunicación (con o sin razón, esté usted de acuerdo o no). Un gobierno que en vez de promover una vía para ponerse al día, me agarro de la pata coja y ¡zuaz! agarra ese trompo en la uña: te quito la frecuencia y todo lo que había en ella (me refiero a la programación, y todos los años de trabajo y conexión con la gente que la escucha que en algunos casos superan los 30 años), y sin derecho a pataleo. Y ojo, para quienes puedan leer desde un afecto político cercano al gobierno, esa "vía para ponerse al día" no era el "censo", que si bien era necesario para saber quiénes somos en la radio y en qué situación estamos ante Conatel, no es una herramienta ni legal ni sancionatoria en ninguna de las leyes que rigen las telecomunicaciones ni el ejercicio mediático. Pónganse que si usted no participa en el Censo del INE, no le quitan ni sus documentos ni sus derechos ciudadanos. Aplica igual. Si una radio no participó en el censo por X o Y, Conatel ciertamente debería averiguar qué pasa o qué pasó allí. Eso es válido. Lo triste es que, por la chapuza de origen el gobierno se aproveche para volarse voces que le son incómodas y les dé el argumento de la "legalidad" de sus acciones.

Creo que hay que luchar por la libertad de comunicación y la diversidad de ideas, por la verdadera democratización del espectro (que no está en quitarle frecuencias a los que ya la tienen) sino en brindar plataformas para que más gente pueda acceder al mismo (adelantar la adecuación tecnológica para la radio digital por un lado, por ejemplo) Pero también, sincerar los procedimientos de adjudicaciones por parte de las autoridades administradoras del espectro al margen de lo que ya establece la ley. Porque la falta de infraestructura para responder y velar por esos procedimientos de parte de Conatel, y el vivismo propio y encantador del venezolano son como los mochos que se juntan pa' rascarse. Hay que luchar para evitar la increíble tentación de acudir a la chapuza como proceso. Una chapuza que como dije al principio, tarde o temprano, nos guste o no, en el contexto que sea, se vuelve contra nosotros mismos.


21 de julio de 2009

Cuando no sabemos si la ficción supera la realidad (o al revés)

El otro día fui al cine con mi esposa y mis sobrinas a ver Hotel Para Perros. El asunto es que comienzan los trailers y no se escucha nada. Todos en la sala esperamos hasta que vino el segundo corte y seguía sin escucharse sonido alguno. Se me ocurre salir a avisarle a algún empleado del cine que hay una falla en la proyección y el muchacho me dice, sin pensarlo mucho, que “no me preocupara, que era normal que no hubiera sonido al inicio de los cortes, porque eso era una prueba que se hacía, y que en unos minutos comenzaría a sonar, que regresara a la sala tranquilo”. Como si yo no hubiera ido al cine nunca. Y aunque fuera la primera vez, este muchacho simplemente decidió que su flojera era más importante que el derecho de todos los que en la sala queríamos ver –y escuchar, ente caso- nuestra película, con trailers y todo.

Y es que muchas veces tenemos la oportunidad de que el cine no solo nos entretenga un rato con historias que son “de mentira”, y aunque algunas estén basadas en hechos reales, psicológicamente ponemos una barrera entre lo que le pasa a esos personajes y nuestras realidades. Es decir, lo que pasa en la pantalla, no nos pasa a nosotros. Pero muchas veces, más allá del entretenimiento, el cine nos da el chance de darnos una cachetada de realidad. Como en este caso.

Era inevitable sentirse como Angelina Jolie en “El Sustituto”, la película de Clint Eastwood sobre una madre que pierde a su hijo y la policía le devuelve otro niño y quiere hacerle creer a la madre que se trata del suyo. No importa cuánto trató la madre de explicarles a la policía, al médico, al psiquiatra que ese no era su hijo, cosa que además era facilísimo de demostrar –más allá, incluso, de la palabra de la madre-. Y este es un caso de la vida real, ocurrido en los Estados Unidos de los años 30’s, aunque la situación extrema es tan difícil de creer, tanto así como el chamo del cine que en vez de ir a avisar a la sala que la proyección fallaba, pensó que era más fácil convencerme de que si la película “no sonaba” pues era lo más normal.

“El Sustituto” de Eastwood, aparte de la protagonización de Angelina Jolie con su nominación al Oscar, y el acompañamiento del siempre impecable John Malkovich, es más que una recreación de un hecho terrible de asesinatos y corrupción policial, es una de esas películas que nos ponen a pensar en el país que tenemos hoy día. Un país en el que “la autoridad” no tiene mucha capacidad de respuesta. Y ojo, que puse el ejemplo de la proyección para que no piensen que me refiero a las “autoridades de gobierno”. Entendamos “autoridad” como cualquier persona que tenga la posibilidad y el deber de darnos respuestas. Igual que en el cine, puede suceder si usted reporta una falla de línea telefónica el técnico podrá insistir que la falla es de su aparato y no de la línea, así haya probado usted con otros teléfonos; si usted mete el carro al taller para que le cambien el parachoques y el carro sale con la bomba de gasolina dañada, el mecánico hará lo imposible para convencerle que ya esa falla la tenía, así la verdad sea que le estafaron. Por supuesto, es imposible dejar de lado las afirmaciones ministeriales aquellas de que “no hay escasez, es que la gente tiene más poder adquisitivo y agota los inventarios”.

Sin embargo, algo que me encantó en “El Sustituto” fue no solo el tesón de la madre por desafiar las instituciones que fuera necesario y siempre por las vías regulares, so pena de las más brutales represalias y vejaciones, y sin flaquear, sin pensar nunca que “eso no se va a resolver”. Y para eso hay algo indispensable: la solidaridad. Pero no la solidaridad pasiva de la compasión. Hablo de la solidaridad activa. La maestra de la escuela, el pastor de la iglesia, el locutor de la radio, hasta la “loca” del manicomio que es capaz de someterse al castigo del electroshock para defender los derechos de una desconocida, que no es “su problema”, pero lo hace suyo. Incluso el policía –curiosamente latino, en la película- que desafía a sus superiores cuando “huele” que algo está mal en la investigación –mejor tarde que nunca-.

Pensaba yo, cuando haciendo colas “madrugoneras” en la Inspectoría de Tránsito, el fiscal de turno decide poner arbitrariamente un “requisito nuevo” para tramitar algún documento, y uno protesta, otros que están en tu misma situación se quedan callados porque “puede ser que a ellos no los reboten”. Y los rebotan.

Lo bueno es que no todo está perdido. A pesar de mi cuasi apocalíptica introducción, “El Sustituto” también nos plantea esperanza, como el mismo personaje de Jolie lo dice cuando descubren a un niño sobreviviente de los asesinatos: “este niño me ha dado algo que antes no tenía, esperanza”. En la justicia, en que vale la pena insistir, en que vale la pena tener claro lo que queremos (podríamos decir como ejemplo, el tipo de respuestas que queremos de nuestras autoridades). En que resolver “mi problema” puede convertirse en un precedente para que otros no pasen por lo mismo que yo. Incluso puede ser que la solución de “mi problema” pase por resolver los primero los problemas de otros (como las reclusas del manicomio, que es una de las secuencias más dicientes de la película, a mi juicio).

Aunque esta sea una película que ya no está en las carteleras, bien vale la pena revisar, en cualquier rincón de alquiler, y no solo verla más de una vez, sino comentarla, con los amigos, con nuestros hijos, a ver cómo nos reflejamos en la terrible pero esperanzadora historia de Christine Collins y la Policía que le devolvió un hijo que no era el de ella.


30 de mayo de 2009

El Debate del Siglo

Sí, hubiera sido interesante ver a Vargas Llosa y a Chávez debatir sobre la democracia. 

Sí, estábamos claros que un bluff como ese no duraría hasta las 11 de la mañana del sábado cuando supuestamente se daría el debate.

Sí, fue bochornosa la burla (por venir del "poder detentado") que armaron en el Aló Cuatro Días, con insinuaciones de mal gusto y demás.

Ahora. En frío. Quitemos a Chávez, y pongamos a cualquier otro presidente por el cual no sintamos frío ni calor en la misma circunstancia. ¿Sería viable? ¿Qué otro presidente debatiría con un intelectual que viene de otro país a criticar su gestión? Independientemente de lo grande que sea el intelectual o lo terrible que sea el gobernante (o al revés, pudiera ser, progresista el presidente e infame el pensador). Se me ocurre que ninguno. No me imagino a Obama debatiendo con Galeano. A Uribe con Ramonet. A Lula con Otrova Gomas. Me los imagino conversando, sí, en una audiencia en un encuentro, qué se yo. Pero "debate", lo que se dice "debate".. eh... no.

Y no me parece que desdiga de nadie. Los debates suelen hacerse entre iguales. En política el caso más notable es el debate en tiempo de elecciones (cosa que aquí no sabemos lo que es, porque a pesar de que todos dicen querer debatir con sus contendientes, a la hora de la chiquita nunca se concretan, y no por lluvia). Los candidatos no debaten con el jefe de campaña, o por lo menos un candidato que se respete. Igual un presidente: "¿a cuenta de qué voy a debatir con este tipo que vien de afuera a cuestionar mi gobierno y a querer hacerme quedar en ridículo?" Aunque estuvieras convencido de no quedar en ridículo, pues es un razonamiento que no deja de tener lógica (repito, imagínense la situación con otro presidente que no sea Chávez, la premisa sigue vigente: va Luis Brito García a Colombia a debatir con Uribe... ¿criticaría a Uribe por no consumar ese debate?).

El problema es que Chávez es muy bocón. Fue él quien salió a retar a Vargas Llosa & Co. Y alguien le habrá dicho en algún corte comercial "presidente, no sea loco"... Entonces, tuvo que echarse para atrás, cambiar el cuento de lo que quiso decir, y vimos lo que vimos... Un supuesto debate (como lo dijo Roberto Malaver en la noche en Aló Vamos a Burlarnos de Vargas Llosa: "ya el debate comenzó") entre gente que piensa lo mismo.




15 de febrero de 2009

#15F Entrevista imaginaria con Tibisay Lucena.

ALFREDO CALZADILLA: Buenos días, rectora.
TIBISAY: Buenos días, Alfredo, gracias por entrevistarme.
AC: El gusto es nuestro. Para empezar qué hace el CNE en los casos de gente que vota doble?
TIBISAY: Bueno, esos han sido pocos casos. Toda la gente está votando con normalidad, y una sola vez.
AC: Claro, eso lo entendemos, pero en esos casos como los de Aristóbulo o de Tarek, se mandará a hacer un acta para hacer constancia de esa irregularidad?
TIBISAY: Bueno, esos han sido pocos casos, casitos. Toda la gente está votando con normalidad y una sola vez.
AC: Ya... pero es una medida la de levantar esas actas?
TIBISAY: Bueno, esos han sido pocos casos, casitos. Toda la gente está votando con normalidad y una sola vez.
AC: Bueno, entiendo, me queda claro. Intentemos otro tema... Cuando tendremos los primeros boletines? 
TIBISAY: Bueno, esos han sido pocos casos, casitos. Toda la gente está votando con normalidad y una sola vez.
AC: Mmmm, perdón, no, me refiero a los boletines oficiales de los resultados... A qué hora podemos esperarlos?
TIBISAY: Bueno, esos han sido pocos casos, casitos. Toda la gente está votando con normalidad y una sola vez.
AC: Qué le han dicho sus compañeros sobre su secado de pelo de hoy?
TIBISAY: Bueno, esos han sido pocos casos, casitos. Toda la gente está votando con normalidad y una sola vez.
AC: Hacía buen tiempo cuando salió de su casa para ir al CNE hoy? 
TIBISAY: Bueno, esos han sido pocos casos, casitos. Toda la gente está votando con normalidad y una sola vez.
AC: A cómo está el precio del barril de petróleo venezolano?
TIBISAY: Bueno, esos han sido pocos casos, casitos. Toda la gente está votando con normalidad y una sola vez.
AC: No quisiera parecer falta de respeto, pero... le había dicho que se ve muy elegante hoy?
TIBISAY: Bueno, esos han sido pocos casos, casitos. Toda la gente está votando con normalidad y una sola vez...
AC: Ya pudo votar hoy?
TIBISAY: No... ah no, perdón, ¿qué fue lo que me preguntaste?

4 de febrero de 2009

Ventajismo Electoral por el NO

Ayer, Jessi Chacón insistía en que el bloque del NO era ventajista. Casi al mismo tiempo, mi tío nos contaba al aire en el programa de radio que en Puerto Ordaz no había vallas publicitarias por el NO. Decía que la razón es que el nuevo alcalde oficialista, José Ramón López tenía amenazadas a las empresa de publicidad para que no pusieran vallas propagandeando el NO para el proceso refrendario del 15 de febrero. Y eso hay que denunciarlo, de hecho, mi tío es la única persona que lo ha dicho públicamente.

Voy a decir de antemano que confío plenamente en su palabra. No he tenido nunca motivos para dudar de lo que denuncia. Sin embargo le decía luego fuera del aire que ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo es Eliécer Calzadilla el que tiene que denunciar públicamente algo como eso? Y lo digo sin desmerecer su atrevimiento. A lo que me refiero es que mi tío no es dirigente activo de ningún partido político -lo fué, para quienes no sepan de quién estoy hablando, fue Secretario de Gobierno de los dos gobiernos de Andrés Velásquez en Bolívar, y hasta allí llegó su militancia partidista. Ahora se dedica a escribir una columna dominical en un diario local con análisis políticos y ciudadanos. Ese es Eliécer-. 

La intimidación y amenaza de un funcionario como el Alcalde a empresas locales para que no propagandeen la opción política contraria es terrible, es la vulneración de mi derecho a trabajar con libertad. Habría que investigarlo y sancionarlo. Ahora me parece más terrible que los dirigentes de los partidos políticos, quienes han sido privados de la posibilidad de usar vallas no lo denuncien no solo públicamente, sino ante el CNE y cualquier otra instancia. Siendo que eso no sucede, para mí, a los que hay que denunciar es a los dirigentes calletanos que nos guardamos.

Lo que nos llevaba a pensar las razones por las cuáles estos dirigentes o empresas no han hablado. En el caso de las empresas, siendo esta una ciudad que depende enfermizamente del sector oficial (contratos con la Gobernación, Alcaldía, CVG y Empresas Básicas), es entendible que hay que guardar buenas realciones en pro de contratos futuros con quien más paga. No es algo que comparto ni me guste, pero en todo caso lo entiendo. Vale. Pero en el caso de los dirigentes políticos es inaceptable el silencio. Y además, suspicaz... Si las empresas están asegurando negocios...¿Qué están asegurando nuestros dirigentes?

No, no basta con decir que hay ventajismo del poder oficial. Hay que denunciar hechos concretos y en las instancias correspondientes. No importa si el CNE no decide hacer gran cosa, más allá de un posible "jaloncito de orejas", asumiendo que al Alcalde se le chispoteó, pues. El asunto es que quede constancia pública del atropello y de la sanción -o de la no sanción-, por parte de los atropellados.

¿Es mucho pedir un poco de seriedad y compromiso? ¿Y bolas?...


20 de enero de 2009

Aprieta y gana (sin querer ofender susceptibilidades)

Siendo sincero, no recuerdo exactamente cuándo fue que Chávez se saltó la primera ley. Y no me refiero a algo en lo que no haya estado de acuerdo, o haya considerado una mala jugada. Me refiero a saltarse la ley en el estricto sentido de la palabra: "la Constitución dice que no haga esto, y Chávez lo hizo impunemente". Eso.

Pero sí me acuerdo de la primera vez que vi a Norkys Batista en aquel programa "Aprieta y Gana", de RCTV. Recuerdo que me llamó particularmente la atención que fue un desastre. Ahí no valían reglas. Ganaban los que hacían trampa -mientras más descarada la trampa mejor-, Norkys se dedicó a sabotear todos los juegos ¡y ganaba! Seguramente no fue la primera vez... pero es la que yo recuerdo con particular vividez. 

Por supuesto, no estoy insinuando ni por el asomo que Aprieta y Gana inventó el "hacer trampas" o "saltarse las reglas del juego" ni nada de eso, ni tampoco es la única responsable del tema. Ya éramos así. Digamos que siendo "Aprieta" uno de los programas más vistos de nuestra TV (si no el que más) para la época, pues es innegable su influencia como nuestro modelo de conducta, por supuesto de la mano "institucionalizadora" de nuestras figuras de gobierno (¡caramba!, ¿no seré exagerado?).

Lo peor de todo es que quienes son responsables de hacer cumplir las leyes y normas se hacen la vista gorda. Y no crean que me refiero solo al gobierno y sus organismos afiliados (Asamblea, TSJ, CNE, Fiscalía, ¿Contraloría?, etc.). Hablo del cajero del banco que no devuelve al que se coleó, por ejemplo, del profesor que castiga al estudiante que denuncia al que se copió, el fiscal de tránsito que convierte al culpable de un choque en inocente en perjuicio del chocado, los vecinos que murmuran de uno que reclamó que botaron basura en las escaleras, casos miles... 

Si puedo saltarme la norma, lo hago, es la premisa. Ah, porque además, parece que si la trampa la hago yo, no es tan malo (porque "todo el mundo lo hace"). ¿Y acaso  no hemos reconocido un cierto nivel de frustración cuando no hemos podido consumar una trampita por ahí? Como si hacer las cosas siguiendo las normas fuera malo.

Necesitamos otros modelos de conducta frente a las leyes. Reinvidicar a quienes lo hacen sin llamarlos "pendejos", a quienes a pesar de tardarse un poco más siguen las normas, a quienes aunque no saquen una tajada extra cumplan con su trabajo y nos den un poquito de justicia. De repente así ganaremos más todos, y sin apretar tanto.

27 de noviembre de 2008

Cada quien tiene el gobierno que se merece

Hace un par de días conversé con un amigo sobre la frase "cada país tiene el gobierno que se merece", que usamos para manifestar una inconformidad con un gobierno/gobernante. En este caso el contexto era el resultado de las elecciones. Asumamos sin ingenuidad que la frase tiene una connotación un tanto descalaficiativa hacia quienes votaron por una opción que no compartimos, y sugiere muy sutilmente que "otros" fueron los que escogieron mal... no nosotros, que estamos sufriendo la mala decisión de los demás. ¿Cierto?

Sin embargo, dependiendo del cristal con que se mire, y como todo es 50% de quien lo dice y 50% de quien lo escucha, se me antoja ver cómo funciona la frase desde cada porcentaje:

Caso 1. Soy un tipo que votó por el candidato X, y éste gana, digamos que la alcaldía. Pues "tengo el gobierno que me merezco", porque creo que ese candidato es lo mejor y por eso voté por él ¿no merezco que gane mi candidato? Bien, creo yo. Aquí es positivo.

Caso 2. Yo quería otro candidato, pero no fui a votar y ganó X. Pues "tengo el gobierno que me merezco", porque no hice nada para que ganara otra opción, la que yo quería, así que como castigo, pues me la calo. ¿Cierto? Aquí sería negativo, pero en nuestra contra.

Pero pongamos que yo haya votado por X pero ganó Y. ¿Tengo el gobierno que me merezco? De repente la respuesta es "claro que no", porque yo no tengo la culpa de que Y haya ganado. Es posible que así sea. Pero resulta que un sector mayoritario escogió otra opción. Pero como estamos todos en la misma ciudad, no hay un gobierno para cada quién, el alcalde Y tendrá que gobernar para mí también, que no lo elegí.

Y aquí viene la parte cómica, jejeje, y es que si el alcalde es efectivamente un desastre, y los servicios públicos no funcionan, y las calles se deterioran, los semáforos dañados, y yo me quedo sentado quejándome solamente que el alcalde Y no sirve, y no hago nada por hacer presión, seguimiento, propuestas para mejorar mi propio espacio de vida en la ciudad... pues creo que ciertamente "tendré el gobierno que me merezco".

Con esto no estoy excusando a los malos gobiernos de sus responsabilidades, pero tampoco nos excuso a nosotros de esperar que el gobierno lo arregle todo mientras yo veo cómo todo se viene abajo sin hacerme co-responsable.

26 de agosto de 2008

Vendepatria

"Poderoso caballero es Don Dinero", decía el poema de Francisco de Quevedo. Algo así como lo que le pasa al Presidente de Honduras cuando Chávez va a su país e insulta a sus paisanos. Sí, en serio, no voy a hablar de Chávez diciéndole "vendepatrias e ignorantes" a los hondureños que se oponen al ALBA, cosa que me parece terrible. Pero es que más terrible me parece que el Presidente de Honduras lo escuche y permanezca inmutable, por el sencillo hecho de que, bueno, con esa firma del ALBA va a haber un buen negocio entre los dos países (posiblemente mucho mejor para Honduras que para nosotros los venezolanos).

Es un asunto de institucionalidad del cargo. Porque un presidente lo es de todos, de quienes lo apoyan y de los que no, de quienes le jalan y de quienes le protestan. Y un presidente debe tener claro a quién se debe, en las buenas y en las malas. Como hizo Zapatero al pedirle a Chávez públicamente y en su cara respeto para Aznar -acérrimo enemigo político de Zapatero-, porque él lo representa también como presidente español. Es la diferencia de saberse presidente de todo un país y no el capataz de la finca.

Pero negocios son negocios. Mientras el ALBA de Chávez le dé al gobierno de Zelaya lo que sea que esté acordado (porque no interesa ni siquiera si el acuerdo es relamente bueno para todo el pueblo hondureño) entonces venga e insulte a quien usted quiera, mi patrón. Al final, el que está "vendiendo" la dignidad de sus paisanos es el mismo Zelaya.

12 de agosto de 2008

Las nuevas leyes de Chávez

Esta mañana intenté por tercera vez en una semana hacer la revisión del carro en tránsito terrestre. Para quienes leen esto y no saben, es un documento necesario para efectuar la venta del carro, y con la cual Tránsito Terrestre determina que el carro está en orden y a tono con la ley. Hay requisitos, tienes que depositar una cantidad en el banco, tienes que llevar original y copia del Certificado de Propiedad, de la hoja de contratación del seguro, de la cédula de identidad, y un recibo cancelado de servicio público. En la cartelera de tránsito están publicado también, que si el carro no está a tu nombre, tienes que tener una autorización firmada por el titular del carro, con copia de su cédula y número de teléfono para contacto.

Pues hoy estaba con todo eso, finalmente. A las 4 de la mañana me desperté y fui a hacer mi cola, para salir temprano. Cuando llegué ya había cinco carros delante. A las 6 y media de la mañana sale el incríble funcionario de Tránsito para organizarnos y revisar los recaudos, luego de lo cuál nos asignarían nuestro número de atendimiento. El cuento es que hoy, la "autorización firmada" tenía que estar ¡notariada!, cosa que no está escrita en ninguna parte dentro de los recaudos. Más de uno rebotaba. Yo rebotaba.

Trato de buena manera de hacerle ver al fiscal que en la cartelera no decía que era notariada, que ya el otro día otro funcionario me lo había dicho verbalmente, que con la autorización firmada y la cédula era suficiente. Pero no, su repsuesta es "y cómo sé yo que eso es verdad, y que el de la autorización es el dueño del carro?" ¿Pero para qué carajo es esa revisión? Si yo estoy mintiendo, y ese carro no le pertenece al que firma la autorización y tampoco corresponde con el titular del certificado de propiedad... entonces yo voy preso! Porque ese carro estaría robado, o falsificados los papeles... PARA ESO ES LA REVISIÓN, Y ESE ES EL RESULTADO QUE SE ESPERA DE LA REVISIÓN. ¿O soy yo el que no entiende cómo es la cosa?

A todas estas, la discusión era entre el fiscal y yo, al parecer, el único que estaba en esa situación, porque todos los demás que rebotaron estaban calladitos, a lo sumo movían la cabeza de un lado a otro, pero ninguno hablaba. Trato pues de "aglutinar" voluntades, en lo que considero un atropello y una falta de respeto al tiempo de uno, y ala inteligencia además. Nadie. "Nooo vale.. qué vaina" decían unos y se daban la vuelta. "Estos si son bravos", decían entre dientes otros y se ponían a revisar lso papeles como si por arte de magia fuera a aparecer el permiso notariado. Nadie. El único pendejo reclamando respeto era yo. Y los que no necesitaban autorización porque eran los titulares (a quienes en cualquier momento les puede pasar lo mismo), "Bueno, entonces vengo yo ahora". Brincando en una pata. Porque además, los venezolanos somos muy solidarios, eso oigo a cada rato.
Luego de 15 minutos presionando, me di cuenta de que yo solo no iba para ningún lado. No te vistas, que no vas. Caminé hasta el carro, y otro que estaba en la misma me habló -muy molesto ahora sí- "¡Coño! ¿Tú sabes cuánto cuésta habilitar una notaría???" No pude evitar responderle "De bolas que sé, lo que no sé es porqué no vas y se lo dices así mismo al fiscal que te rebotó, pajúo!" Me monté en mi carro y me fui.
A lo que voy. Si no somos capaces de hacerle frente a un pinche fiscal de tránsito que decide atropellarnos con una norma que no existe, ¿qué se puede esperar frente a atropellos mayores?
Por eso no me ocupa lo más mínimo las nuevas leyes de Chávez. No me preocupa quién se va a montar en gobernaciones y alcaldías. Igualito nos seguirán atropellando. Igual nos van a seguir robando en las narices. Mientras no seamos capaces de defender nuestra dignidad cotidiana, aquí no habrá quien viva.

5 de junio de 2008

¿Y mis compotas quién me las guarda?

Yo sé que mucha gente tiene la mala maña de llevarse las cosas de las tiendas. Sí, diríamos "robar" porque eso es lo que es. No son ladrones de mano armada, pero roban pues. Eso ha forzado a muchisimas tiendas a reforzar sus sistemas de seguridad y vigilancia. Eso lo entiendo. Lo que no entiendo ni acepto es la especie de que uno no pueda entrar a ciertas tiendas sin que te caigan encima con eso de que "no puede pasar con esa bolsa, tiene que dejarla en la caja", como si entrar a una tienda con una bolsa fuera indicio inequívoco de que "te vas a llevar algo encaletado". Casi es más peligroso que entrar con una pistola.

Es decir, lo entiendo ciertamente en ¿supermercados? ¿farmacias grandes con estanterías de autoservicio? Y los pongo entre interrogaciones porque en una sociedad que se comporte bien ni siquiera en esos sitios haría falta la desconfianza (porque a eso voy, a la desconfianza). Lamentablemente, los venezolanos no s hemos convertido en la mayor expresión de la mala fe en cuanto a atención al cliente se refiere. Esto tendría muchas aplicaciones, pero me voy a referir al asunto de las bolsas.

Yo entro a una librería con una bolsa de supermercado azul traslúcida en la cual llevo 5 compotas que recién compré en el supermercado. Estoy revisando los libros de la sección de comunicación, cuando a los 10 minutos llega casi corriendo una muchacha de la tienda extendiéndome en sus manos un cartoncito plastificado, y diciéndome "señor, no puede pasar con esa bolsa, démela para guardarla en la caja" Yo le digo que no hay problema, que entonces regresaré en otro momento cuando no tenga bolsa. La muchacha, eso sí con voz muy suave me insiste "pero no hay problema, la puede dejar en caja", entonces no pude evitar responderle muy suave pero creo que muy claro que "no, claro que había problema, porque si ella asumía que yo podía llevarme un libro que está protegido en esa bolsa transparente además, pues yo tenía el mismo derecho a asumir que cualquiera de ellos podía quedarse con alguna de mis compotas". Muy sonriente, salí de la librería.

Claro, la chama está solo cumpliendo las órdenes y normas que el dueño del local impone para protegerse. Eso lo entiendo. Pero no puedo dejar de sentir que es hasta cierto punto un mal trato a tu cliente decirle de entrada "estoy asumiendo que vienes a robarme, así que..." y que la mayoría de nosotros lo aceptamos sin caer en cuenta de la sutileza del asunto.

Vale, que todavía peor me parece que como sociedad nos hayamos permitido generar tales niveles de desconfianza y mala fe. Porque no puedo meter la mano en fuego por todos...

21 de febrero de 2008

La mala leche

He tenido en borrador varios post sobre esto de la leche. Pero voy a referirme a la visión que nos ofrece la oficialidad sobre por qué no hay leche, o por el otro lado por qué hay leche de sobra.

Los ministros, cada vez que se toca el tema, aluden a que la poca leche que hay -que no es lo mismo que "desabastecimiento"... - es porque hay una crisis mundial de leche, debido a que los chinos e indios ahora consumen más leche y por eso desabastecen el mercado internacional. Yo creo que es porque los chinos e indios de repente, desde hace un año, se dedicaron en serio a eso de la reproducción de la especie, y por eso ahora hay más chinos e indios que hace un tiempo atrás. La prueba la tenemos en Puerto Ordaz. Pase una tarde de 2 a 6 frente a Italcambio, y saque sus conclusiones. Las cosas estarían planteadas así: o los chinos e indios dejan de tomar tanta leche, o nos fregamos.

El asunto es que no he escuchado ni leido, ni presenciado que en otros países de la región haya tal escasez. Yo he tenido la oportunidad reciente de salir y cualquier mercadito de mala muerte tiene leche para tirar al techo: varias marcas, al detal, en cajas, larga duración, pote, en polvo, para niños, desnatada, etc. He ido a Brasil, a Ecuador recientemente, he tenido amigos que viajaron apenas en diciembre a Argentina, Chile, Colombia. Nadie ha comentado que falta leche en esos países. ¿Por qué a nosotros nos falta?

Claro, esa es una pregunta ingenua de mi parte, y a propósito. Porque hay que ser muy, pero muy ingenuo para tragarse eso de la crisis internacional de la leche. Pero peor, hay que ser muy bestia para insistir con el cuento y burlarse de todos los venezolanos, incluso de tus co-partidarios. Hay que ser muy, pero muy bestia, o ser ministro.

Se me ocurre que de repente el asunto no tiene que ver con chinos e indios. De repente, estos ministros que nos gastamos ya han chupado tanto de la teta de la que están guindados, que ya no sale ni una gota más de leche. Y si sale... es de la mala.

14 de diciembre de 2007

No hay que ser abogado

Mi amigo José Carlos Blanco, director de la Escuela de Derecho de la Ucab-Guayana, una vez dijo algo que a mí quedó grabado como una metra que cae derechita: "La mejor de las leyes, si no pasa por el buen criterio de la persona no sirve para nada". Palabras más, palabras menos. Pero nunca había tenido tanto sentido como ayer. Y eso que en Venezuela hay oportunidades de sobra para eso.

El asunto es que vamos viajando en dos carros hacia Boa Vista. Los dos carros son de mi papá, que va manejando uno, y yo el otro. Al llegar a la aduana brasilera, el funcionario de turno nos dice que solo puede autorizar el paso del carro que conduce mi papá. Para el otro, necesitabamos una autorización escrita y notariada por el dueño del carro (es decir, mi papá, que estaba ahí en persona y viajando juntos). Y dónde ibamos a coneguir una notaría abierta a las 6,30pm? Pues la respuesta fue muy clara para el solícito señor de la aduana: El problema es suyo por llegar a esta hora...

El funcionario, que ya a estas alturas parecía Sylvester Stallone en "Judge Dredd" diciendo "I am the laaaaaaw" (con la boca torcida y todo), no entendía que algún mecanismo tenía que haber, digo por la vía legal. No era posible que el dueño del carro no pudiera en persona autorizar a su hijo de pasar un carro por la frontera, teniendo los documentos legales personales y de los vehículos, revisados y permisados por la guardia nacional y todo. Ojo, y yo entiendo la medida en caso de que el dueño no esté... pero ese no era el caso.

Finalmente, llegó el jefe. Después de tres horas, el tipo no dijo ni pío cuando el jefe leyó los papeles, y nos preguntó si teníamos un documento que probara que yo era hijo de mi padre (jajaja, que tampoco sé qué diferencia hace eso, pero bueno), así que sacamos mi partida de nacimiento, y así en menos de un minuto, nos dijo: pueden pasar.

Los funcionarios públicos no trabajan para cumplir las leyes como caballos con gríngola. Sería hacer los trámites de la gente mucho más sencillos, dentro del marco legal, y así nuestras vidas mucho más sencillas. Que no es lo mismo.
Pasa en Brasil, pasa en Venezuela, pasa en TNT...



PD: en eta pc no me está dejando montar imágenes, así que quedamos pendientes por la foto.

¿Escuchas NTLC en la radio/web?

Puedes preguntar lo que quieras