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5 de agosto de 2010

Nadie Tiene la Culpa de las normas odiosas en los comercios (Podcast)

¿Qué pasa cuando queremos entrar con comida de McDonalds a la sala del cine y no nos dejan? ¿Está bien eso, o es un atropello? ¿y cuando nos piden que dejemos nuestros bolsos en un estante a la entrada de la tienda? ¿Vale tratarnos a todos como delincuentes en potencia, o no hay otras medidas de seguridad más cordiales para con los clientes?

De esas normas odiosas estuvimos conversando con Aiskel Andrade, abogada y politóloga, a ver si hay alguna manera de conciliar el derecho del cliente con el derecho de la empresa, un tema que a veces no es tan sencillo de resolver... y a veces ni siquiera nos damos cuenta de que tal conflicto de derechos existe. Pero bueno, al fin y al cabo nadie tiene la culpa...

Nos presenta nada más y nada menos que Frank Carreño, venezolano, locutor y actor de doblaje, creador de la academia Voces de Marca, y a quien puedes seguir en @vocesdemarca para enterarte de castings de voces, talleres y artículos de capacitación en radio. ¡Recomendado!

NOTA: Para escuchar el audio solo tienes que hacer click en el título de este post.

PD: El sugestivo aviso de prohibido prohibir lo tomamos de elzahnirreal.blogspot.com

10 de noviembre de 2009

Seguridad Fashion (ampliado)

Estoy en el banco haciendo un depósito, y a mi lado llega un señor, en uniforme, con una gorra de la empresa, con un fajo de billetes en la mano y se pone a llenar su planilla. En seguida llega el vigilante: "Señor, se tiene que quitar la gorra"... Este señor se quita la gorra y murmura "si inventan mariqueras en este banco". A la salida pensaba preguntarle al vigilante o a la gerente el porqué de esa medida. Pero justo antes de hablar con cualquiera de los dos vi una gran calcomanía que señala las prohibiciones: No se puede hablar por celular, no se puede entrar comiendo y la última: Prohibido entrar con lentes oscuros y gorra.

Imagino que es que los choros que tienen azotados a los bancos entran todos en gorra y lentes oscuros ¿? Lo cual hace que tales accesorios sean de alta peligrosidad o se conviertan en "elementos universales" que denoten que solo quien va a robar el banco usaría lentes negros y una gorra. Es curioso esto, porque quienes van a robar un banco generalmente también usas pistolas... pero no ví ninguna calcomanía que las prohibiera dentro del banco. Definitivamente, la gorra es mucho más peligrosa... Imagínense unos choros entrando a robar el banco con gorra, alzando las pistolas prometiendo tiros y el diligente vigilante: "señores por favor, quítense las gorras, está prohibido!", el ladrón apuntándole le grita "quédate quieto tipo que te descargo la pistola aquí mismo", e insiste el vigilante "tranquilo por la pistola, pero la gorra se la tienen que quitar..."

El asunto, además del tufillo clasistoide y estereotipado, es una de esas medidas contra la inseguridad que no funcionan porque en principio NO ESTÁN ATACANDO EL PROBLEMA, sino el imaginario alrededor del problema. El problema es que los que roban pasan con armas de fuego. Eso es lo que hay que evitar. Inviertan en entradas que controlen ingreso de metales. No es una tecnología inaccesible. Sin ir muy lejos, el Banco Provincial de Higuerote lo tiene (o por lo menos funcionaba la última vez que fui): es una cabina de dos puertas, entras por una y se cierra, si tienes un objeto de metal encima la cabina lo detecta y la segunda puerta no se abre. Por ejemplo, no digo que sea un sistema infalible, pero seguramente reduce más las posibilidades que una prohibición para usar gorras dentro del banco.

Ni decir, como escribían en twiter, de lo absurdo que en un país tropical y con un calor de perros como este hayan normas de etiqueta para entrar a un banco a hacer operaciones con "nuestro" dinero. Es decir, sí estoy de acuerdo con mejorar las normas de seguridad, pero al igual que en la inseguridad del país, abogaría por claridad en qué es lo que se combate, y a quién es al que se protege. Se protege el dinero y la seguridad física de los clientes de personas que entran armados. El "fashion" lo pueden dejar para las revistas y anuncios de empleo, donde de repente comenzaremos a ver que "se solicitan malandros robabancos con moto propia y buena presencia: mandar foto sin gorra".

AMPLIACIÓN: Una amiga en Facebook me explica que ciertamente lo de la gorra es por el asunto de la identificación en las cámaras de seguridad. Y está bien, es una medida que puedo comprender y que soluciona exclusivamente lo de la identificación. Sin embargo, igualmente creo que el problema a resolver está antes, está en el acceso al banco con armas de fuego, usen o no usen gorras. Habría que caminar hacia allá.

9 de febrero de 2008

Peeeeerroooooooo...!!!

Quienes viven o han venido a Puerto Ordaz han visto las (ya culturalmente instaladas en nuestra idiosincracia) perreras. Para los que no, son las pickup con un armatoste de "cabina" en la parte trasera que son el "medio de transporte público" habitual de quienes andan a pie (yo diría que hasta "oficiales" son). El asunto es altamente inseguro, no hay ni cinturones, ni puertas, ni nada que evite que en un frenazo o choque salgas volando y adiós luz que te apagaste. Casos de heridas y muertes en estas "perreras" hay para una enciclopedia. Pero ahi están.

El asunto es que quienes las conducen siempre han tenido el temita del nombre: "perrera". Que no les gusta que las llamen así. Entonces, vemos a funcionarios públicos, metidos a sociólogos, periodistas y todos quienes se las dan de defensores humanos referirse a ellos como conductores de "las mal llamadas perreras"; como para congraciarse políticamente con un grupo que además de considerablemente grande (electoralmente), también es -como ya dije- EL medio de transporte oficial de esta ciudad.

¿Habrá realmente otra forma de llamarlas? O mejor, replanteo la pregunta: ¿Se le puede llamar de otra manera que no sea "perrera"? Mi respuesta por lo menos es no, no puede llamársele de otra manera. Porque suavizar el término perrera es consensuar un nivel de dignidad a algo que es inaceptable. Porque si bien es cierto que si no hubiera perreras estaríamos bien re-jodidos a nivel de transporte, y movilizarse en esta ciudad y sus barrios para los de a pie sería tan sencillo como imposible, la verdad es que quienes prestan ese "mal llamado servicio" de tansporte se preocupan muy poco por la seguridad de quienes se montan allí: número de personas que se suben, espacios mal construidos, van volando a mil por hora, además de que manejan como si fuera un taxi (que ya es malo), y para más ñapa quieren cobrar (bueno, cobran) como si fuera servicio ejecutivo.

Pues no, no se me antoja ser condescendiente con los "pobrecitos" conductores de perreras que quieren que uno se sienta sabroso montándose en una bicha de esas. No. Las perreras son una falta de respeto, y una falta de respeto a nosotros mismos es aceptar que se les llame de otra forma para que no suene feo. A ver si nos damos nuestro puesto y estos gobernantes se pongan triquitraqui en el trasero para hacernos la vida más digna. Pero hasta que eso no pase y sigamos aceptando que nos traten como perros, no mereceremos otra cosa sino PERRERAS.

15 de enero de 2008

Buen provecho

Ayer fuimos a almorzar, con mucha hambre además, a la Pizzería Tony. Las pizzas son muy sabrosas, en general el resto de la comida también. Es uno de esos restaurantes de familia tradicionales; comenzaron como una fuente de soda en Ciudad Bolívar hace aaaños (¿más de 25, que yo recuerde?), y que por el ojo del dueño, la calidad de la comida se ha mantenido. Y no sé cómo, pero esa calidad se ha mantenido en la distancia desde que abrieron la sucursal en el C.C. Orinokia de Puerto Ordaz.

El asunto son los mesoneros. Tardan en llegar a tu mesa para tomar el pedido, en dos oportunidades "se les ha olvidado" pasarlo, siempre está de espaldas y cuesta para que volteen y hacerles seña para pedir o pedir la cuenta, tienen caras de c*%$ permanentemente (todos), y además groseros. Esto es algo recurrente las últimas veces que he ido. Ayer, se lucieron:

1. La pizza que pedimos viene en camino, y el mesonero que la trae "la tira" a un lado de la mesa, porque ni se detuvo para ponerla, así, en pleno andar la dejó donde cayó y siguió de largo. La mesa no tenía ni cubiertos ni nada... a esperar que otro viniera y pedirle cubiertos y bebidas.

2. Con todas las mesas ocupadas, había solo dos mesoneros a la vista, sin hacer nada parados de espalda en el puesto de mesoneros. Unas señoras mayores en la mesa de al lado tenían rato intentando pedir. Finalmente uno de ellos se voltea y al ver la seña de las señoras les responde desde su sitio, no solo moviendo el brazo en señal de "no", sino acompañado con una cara de desprecio cuya traducción podría ser "'TAS LOCA, NI DE VAINA, YO? ESO NO ES CONMIGO!". Las señoras se quedaron con la mano en el aire, sin gracia.

3. En otra mesa había un brasilero con su esposa y dos hijos. Al parecer tenían mucho, pero mucho rato esperando ser atendidos sin éxito. Al parecer paró desesperado a un mesonero para preguntarle ¿por qué no lo atendían? parece que el mesonero le contestó mal, y ahí se armó la "sanpablera". Yo que para ese momento estaba pagando en caja recibo el comentario de la muchacha que me atiende, "estaba esperando que eso pasara de una vez". Yo, le digo "es una lástima, pero de verdad que ustedes tienen unos mesoneros muy maleducados". "Es verdad -responde-, pero es que tambien son gente, si usted atiende a una persona y ésta no lo trata bien, para la próxima el mesonero lo va a tratar mal, o no lo va a querer atender"... O sea, uno va al restaurant a "tratar bien" al mesonero...

Vamos, le voy a dar el punto a la chica de que ciertamente, hay gente de gente, y hay unas cuantas personas que bien podrían prohibírseles la entrada a cualquier local comercial. Sin embargo, y lamentablemente, ese es el trabajo de un mesonero: hacer que el cliente disfrute su comida. No me está haciendo un favor al traerme el plato de comida; ese es SU trabajo, para eso le pagan, para eso LE pagamos. Y si no está preparado para tratar con cualquier clase de cliente, como parece que es el caso de estos mesoneros de Tony, pues tiene que pensárselo bien y buscar otro trabajo. Así de simple.

La pregunta es, ¿qué podemos hacer nosotros, como clientes, para que estos servicios mejoren? ¿O tenemos que ir reduciendo nuestra lista de sitios para comer fuera?

¿Escuchas NTLC en la radio/web?

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