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20 de agosto de 2010

Cada quien tiene su página de sucesos

Tal como me lo envió por correo, me tomo la libertad de publicar este artículo de Luisa Pernalete, de Fe y Alegría sobre la inseguridad que ni siquiera sale en las páginas de sucesos, y por supuesto ni siquiera alcanza la censura:

"He estado pensando en la posibilidad de que los periódicos eliminen su página de sucesos. Sería bonito, pero no porque se esconda o maquille la realidad sino porque esta haya cambiado, que nos dieran como noticia, por ejemplo, que el día anterior no hubo ninguna muerte violenta en el país. ¡Sería una gran noticia para la primera plana! Hay que trabajar duro para esa utopía. Pero en estos momentos no variaría nada que la prensa diaria dejara de tenerla, pues cada venezolano tiene su propia página.

Estoy pensando en las historias, que queriendo y sin querer, recojo cada día. – “Yo veo armas desde hace años, profe. Cerca de mi casa viven unos miembros de una banda y ellos salen con sus armas como si nada” -, me contó un adolescente en San Félix hace poco. Ahí está su página. “Yo vi una noche como violaban a una mujer en el terreno baldío frente a mi casa. Fueron tres. De ella no supe mas, pero a los violadores los veo a diario caminando por el barrio”. Ahí está su suceso, grabado en la memoria. “Yo he visto este año tres muertos por balas”, empezó su historia un pequeño de quinto grado, ¿tendrá 10 años?, tal vez menos, y añadió “el último que vi, todavía temblaba”, detalló. Esa fue su página, sin necesidad de fotos. Una prima, de Maracaibo, me contó que su hijo, de tres años, ya ha presenciado dos veces atracos a mano armada, su padre ha sido

víctima del hampa andando con el pequeño. Este no sabe escribir aún, pero ya tiene su página. Con los cuentos de los taxistas, ya podría yo escribir un libro: cada uno tiene un suceso casi a diario. Pienso también en la maestra Ana, después de varios atracos en los buses camino a la escuela, ha quedado traumatizada, y la última vez, se tiró por la ventana de la unidad. Asiste a consulta con un pisicólogo. Esa tiene varias páginas, ninguna ha salido en prensa. Diecisiete adolescentes me dijeron que oían tiroteos en su comunidad todas las noches, y más de una bala suelta ha llegado a su objetivo: matar a alguien. La muerte violenta sale en los diarios, pero los tiroteos, alimentados con armas de fuego, no salen, no se ven en fotos, pero los niños y adolescentes los oyen. Yo tengo la mía: los pupitres vacíos de los alumnos y alumnas, que han muerto por balas. Incluye el dolor de sus madres y los de sus compañeros de clase. En realidad tengo varias páginas.

En fin, puedo escribir un diario completo con puros “sucesos”.

Tal vez tengan razón: no hacen falta las páginas de sucesos en los periódicos, cada venezolano tiene la suya, con el agravante de que los números son respaldados con nombres, rostros e historias. No requieren fotos.

Luisa Pernalete"

La imagen fue tomada del blog avionesamarillos.blogspot.com

20 de julio de 2010

¡¡¡Cambiadores del país, uníos!!!

Llegaba ahora a casa y en el estacionamiento del edificio veo a un grupo de chamos de bachillerato, y a pocos metros de donde estaciono mi carro está uno de ellos, medio escondido por un árbol no muy grueso, orinando la pared. Como no es la primera vez que algún amigo de vecino (de bachillerato o bastante más grande además) utiliza la pared del estacionamiento como "aliviador de urgencias", me bajo y voy hacia el grupo a esperar al "orinón", que se tardó más para sacudirselo, guardarlo y caminar de vuelta que borracho despidiéndose.

Luego de un cordial "buenas tardes", la pregunta obligada era saber si el amigo tenía algún problema de esfínteres que justificaba no haber ido al baño de la casa del vecino en un tiempo no mayor de un minuto que era el lugar más apropiado? La primera respuesta del vecino, instintiva como cuando uno lucha por la supervivencia, con los ojos moviéndose rápidamente buscando una ruta de emergencia: "Sí, yo le dí la llave de la casa para que fuera, pero no sé por qué no fue". Antes de que pudiera decirle que igual iba preso, otro de los compañeros tomó la palabra y respetuosamente dijo: "Señor, usted tiene razón, no es el lugar y no hay excusa. Disculpe." Acepto la disculpa y les comparto un par de palabras sobre cuidar el lugar que nos es propio y me voy.

Recordaba que cuando trabajaba en los talleres de ALER compartiendo temas de Comunicación y Desarrollo, un punto central del enfoque era el amor por el lugar. El amor por el lugar no era ese argumento -en muchos casos llega a ser un cliché- de que se está en el mejor país del mundo, sino que el simple hecho de que es el lugar donde se vive, donde tenemos que salir adelante, criar a nuestros hijos, etc. vale la pena cuidarlo y participar activamente para que sea, si no el mejor lugar del mundo, sí el mejor lugar posible. Por supuesto, resumido en 2 líneas.

No es la primera vez que lo digo, pero cuando nos quejamos de los gobiernos, de los políticos, del alcalde o de la junta de condominio, ¡y rogamos al cielo para que los cambien para que todo se arregle! perdemos de vista que nosotros también somos "parte del paquete"... que hay que cambiar. Creo que algo urgente es cambiar nuestro sentido de pertenencia al lugar, al más cercano, a nuestra casa y los espacios que compartimos con los vecinos. ¿Cómo permites que un amigo venga a orinarte las paredes de TU edificio? ¿Cómo le permites a un amigo que deje las botellas de cerveza tiradas en el jardín que es TUYO y de TUS vecinos? Y podríamos seguir preguntando...

Una vez que superamos eso, ah, entonces comenzamos a querer otros espacios, y tenemos una conciencia real de cómo y por qué exigirle a la junta de condominio, al alcalde, a los políticos, al gobierno que cuiden al edificio, la ciudad, al país. Porque los cambios no van a venir por decreto desde arriba. Podrán venir mejores leyes y políticas, pero eso de nada sirve si nosotros mismos no cambiamos nuestra relación con el lugar donde vivimos, desde detalles como éste del amigo "orinón" de mi vecino.

¿Podemos comenzar cambiando eso?

PD: La escultura es del checo David Cerny en República Checa, tomada de http://www.taringa.net/posts/arte/3175091/20-Curiosas-Esculturas.html

31 de julio de 2008

Mi papá ya es licenciado!

No condeno a quienes lo hacen, porque cada quien expresa su orgullo propio y hacia los demás como bien le salga. Pero siempre me ha parecido una necedad eso de escribir con griffin en el carro mensajes como "mi hija ya es TSU", "mi sobrino es licenciado", "mi nieto pasó a tercer nivel", y demás especies del ramo. Ojo, tampoco desmerezco los logros de nadie. No me malinterpreten.

De repente a los demás también les parece cansona la manera en como yo celebro las cosas de mi hija; compartiendo pequeños videos a toda mi lista de contactos, como si ninguna otra niña del mundo hubiera hecho las mismas gracias. Pero bueno, como dije antes, cada quien expresa su orgullo de la mejor manera. Y bueno, eso está muy bien, pues. Mi asunto es con el griffin en los carros.

Sin embargo, ayer en una cola me llamó la atención el mensaje particular de esta camioneta: "MI PAPÁ YA ES 1 LICENCIADO"... Contrariamente a lo que esperan, dada mi introducción, este me causó mucha gracia, y de buena manera. Ustedes me dirán. Pero me parece que lo culturalmente común en nuestra sociedad, es sentir orgullo hacia los que vienen detrás, y que de repente aprendan y hagan las cosas mejor de lo que uno ya tuvo la oportunidad de hacer, como si nuestra descendencia tuviera el deber moral de alcanzarnos. Pero ¿y al revés?

Se repente este papá ya ha escrito con griffins mensajes parecidos sobre sus hijos (no sé, no los conozco, estoy especulando). De repente este hijo ya pasó sus estudios, que seguramente le fueron financiados por su padre, y ahora que su papá llegó al mismo punto, el hijo valora su esfuerzo y es una manera de reconocerle, además públicamente. Y creo que es muy bonito sentir que tus hijos estén orgullosos de ti, y no solo esperar que uno se sienta orgulloso de ellos. Eso nos pone en el mismo nivel. Por eso, este mensaje de griffin no me pareció una necedad, sino al contrario, una reinvidicación necesaria.

Inmediatamente, eso me hizo pensar en mis padres... y en mi hija. Y me hizo sentir muy bien.

25 de marzo de 2008

Sí, mi hija me trae loco ¿y qué?

A los que tienen hijos ya, ¿no les ha pasado que llega alguien y les dice que "no le des tanto beso a esa niña que la vas a malcriar"? Las variables son muchas, pero todas por el estilo: "Umjú, qué pegapega tiene con la mamá, lo que está es demasiado consentido". Es decir, cualquier muestra de amapuche o consentimiento ya es signo de alarma para cualquier persona que se asome.

Yo me pregunto, ¿y qué tiene de malo consentir alos hijos de uno, o decirles que uno los quiere y abrazarlos y besarlos, o cargarlo cada vez que a uno se le antoje? Nada! Entonces, ¡cuál es el rollo! A mí me preocupan los que van por ahí dándoles pescozones, y gritándoles frente a todo el mundo, ridiculizandolos y sacudiéndoselos como si fueran un pegoste molesto. Pero a esos no les dice nadie nada, "ay, ese muchcacho te va a salir malandro" o "ese va a aser una bestia que va a matar a su mujer a golpes", no. A la gente le preocupa es que uno consienta mucho a sus hijos...

Yo sí lo admito, yo a mi hija -que tiene casi dos años- le digo que la quiero cda vez que se me antoja, y eso no es menos de tres veces al día; y la cargo, y la abrazo, y le hago muecas, y juego con ella. Por supuesto, eso no quiere decir que no le pongamos normas, y que no le enseñemos que hay momentos en los que no se puede jugar, o que no la puedo cargar... y no se traumatiza por eso. Tampoco quiere decir que no veamos nosotros que a veces nuestra hija echa broma un poquito más de la cuenta, y que otras tantas nos reta a ver hasta dónde la dejamos...¿qué niño no lo hace... qué adulto no lo hace?

Creo que le tenemos demasiada reserva a expresar amor a la gente, incluso a nuestros hijos, como si eso nos restara autoridad, poder, hombría. El que ama demasiado es pendejo, bobo, cursi. Bueno, vale, hay casos, jajaja. Por eso, si amas a una persona, dicen, es bueno tener una peleíta de vez en cuando.. para ver qué tanto se aman y se reconcilian...¿? Por eso a los hijos no hay que celebrarles las cosas... porque los van a malcriar. O como me dijeron hoy, que "a Dios no le gustaba que adoráramos a nuestros hijos" ¿Zeus, de repente?

A lo que voy es, digo, si uno no ama desemesuradamente a sus hijos.. ¿a qué entonces?. Si uno ama desmesuradamente a sus hijos y no se lo hacen saber con abrazos, besos, conversaciones, mimos y demás manifestaciones públicas y notorias... ¿qué sentido tiene todo?

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