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10 de agosto de 2010

¿Cuál en tu sueño, hermano?

"¿Y tú estás metido en esto por un juego de fútbol?", le pregunta un malandro a Daniel, el hermano menor que ha conseguido la oportunidad de jugar para el Caracas Fútbol Club, y que a la vista de todos está haciendo un sacrificio incontable para lograrlo. Daniel se está callando un secreto sobre una tragedia familiar, cosa que a cualquiera le podría parecer increíble, incluso egoísta. De hecho, cuando su hermano Julio se lo echa en cara ("Ahí tienes tu sueño, hermano"), ni siquiera nosotros, espectadores que conocemos el secreto y la motivación bienintencionada de Daniel, sospechamos el alcance de tamaño sacrificio.

En "Hermano", de Marcel Rasquín, se enfrentan el cortoplacismo y la visión a futuro de lo que puede ser nuestro bienestar. Acostumbrados como estamos a resolver lo inmediato, a "apagar incendios" como decimos, perdemos de vista que para lograr cambios significativos en nuestra calidad de vida pasa también por realizar grandes sacrificios, y hacer lo correcto. Creo que el ejemplo más claro que me viene a la mente es el pago de "matracas" a los fiscales de tránsito: es más fácil pagar la matraca que pagar la multa (que además tenemos merecida para no tener nuestros papeles en regla). Pero podemos encontrar cientos de casos que aplicarían.

Lo difícil es superar la expectativa de ver los resultados del sacrificio -que para nosotros es significativo- a corto plazo, y de pensar que si no vemos concretado el bienestar para nosotros mismos, pues, no valdrá la pena, lo cual nos entrampará en un círculo vicioso del que es muy duro salirse. Por eso me gusta la propuesta de "Hermano", y la posibilidad de hacer lo correcto más allá de nuestras cuotas de comodidad. Es posible que los cambios no los veamos inmediatamente, pero definitivamente estaremos construyendo un mejor lugar para vivir para los que vienen.




NOTA: Este post fue publicado originalmente en el blog El Ritual, donde estoy publicando lo que me gusta de las películas que veo.

17 de marzo de 2010

Cosas que extraño del cine...

Vamos, gente mala conducta en el cine siempre hubo, y hay que decir que antes eran peores. Los multicines, por alguna razón, acabaron con las patotas de adolescentes que en mis tiempos hacían guerra de cotufas y papel toilette durante la proyección. Lo más salvaje que recuerdo en un cine de Puerto Ordaz, en el viejo Cine Altamira, fue un osado que explotó un cohetón que gracias a Dios no dejó nada qué lamentar. Sin embargo, algo que extraño profundamente es la figura del vigilante de sala. El vigilante de la sala, que podían ser varios, ayudaban a ubicar a la gente cuando la película ya había comenzado y no se veía con claridad cuáles o cuántos puestos estaban libres. Pero también aparecía cuando el desorden se salía de lo normal. Iba con la linterna y alumbraba al fastidioso y le pedía orden; si la persona insistía, pues iba una segunda vez acompañado de un personal de seguridad y lo sacaban de la sala (aplausos de la gente incluidos).

Pero el concepto de "autoridad" en este país está en crisis desde hace mucho, y esta crisis está validada desde cualquier flanco. La figura de autoridad que solía ser el vigilante de sala ya no existe. Lo cual no quiere decir que no haya "gente encargada de la sala". Ahora son un par de chamos cuyo mayor trabajo es verificar los tickets para entrar y al final recoger la basura y limpiar la sala. Sin contar que a veces es a ellos mismos a quienes hay que pedirles un poco de silencio, pues entran a mitad de función gritándose unos a otros, jurando que en la sala nadie los escucha (pues sí).

Sí bien lo más de lo que nos podemos quejar ahora es de la gente que habla a todo volumen, que recibe y hace llamadas por celular, que va comentando la película como si los demás no la estuvieran viendo, etc. la verdad es que siguen siendo molestos, pero ahora "el cine" no hace gran cosa. Y aunque es muy buena la iniciativa de los videos instruccionales al inicio de la proyección, nadie, nadie le para a Trece ni a Sabrina Salvador. Se me ocurre que la gente le prestaría más atención a alguien de carne y hueso que pusiera orden. No cuesta nada asignar a uno de estos chamos "encargados" por función, con instrucciones muy claras de cuándo y cómo actuar en caso de que algún ocioso le dé por molestar sistemáticamente.

Para eso hace falta educación, primero al propio personal encargado de las salas, luego al público, no solo para que colaboren con el buen comportamiento, sino también para exigir respeto, de buena manera y todo, pero exigir, y si fuera necesario, pues pedir apoyo a esta persona encargada en la sala. Incluso establecería como norma que el encargado le dijera al público antes de comenzar que estará allí en la sala para eso y se pusiera a la orden, y que eso es un derecho que uno adquiere cuando compra la entrada, no es un favor.

Lo cual nos lleva al punto de la falta de (educación para la) gerencia de las salas de cine, que creen que la entrada solo incluye la proyección de la película y la butaca. Pues es más que eso, seguro. Y un buen gerente lo sabe, y debería garantizar esas dinámicas que harían nuestra "experiencia cinematográfica" mucho más grata.

En serio, no es mucho pedir.


4 de septiembre de 2009

#NoMasChavez o #NoMasQuién?

Brazil es una película genial de Terry Guilliam, en la cual un empleado público se ve entrampado en toda la maquinaria burocrática e ineficiente de las instituciones gubernamentales. Curiosamente se da cuenta de eso mientras se enamora. Pero el punto es que a ratos sueña con la mujer deseada y que ésta es prisionera de toda esa cosa terrible que es el sistema. En sus sueños, este empleado público (que interpeta Jonathan Pryce) es un ser alado, con armaduras brillantes, una gran espada, y hasta cabello largo -cuando en la realidad de la película, es más bien pelón-.

Entonces, para rescatar a su amada se lanza una pelea contra un gran monstruo estilo samurai, de más de 3 metros de alto, grueso, con lanzas descomunales, que brama como las bestias más fieras, y que está decidido no solo a mantener cautiva a esta mujer soñada, que es la esperanza y el anhelo del personaje de Pryce, la felicidad. Sino que además está dispuesto a acabar con Pryce, aplastarlo como una hormiga, porque en la realidad, quien desafíe un sistema que no funciona por ninguna parte pues, es el enemigo.

Pero aquí viene lo bueno de cuando contra todo pronóstico Pryce vence a la gran bestia, después de haber perdido sus alas, su espada, haciéndose de una lanza casi "incargable" del enemigo. La bestia en el piso, Pryce se acerca para develar su rotro cubierto por la máscara samurai, y.. sorpresa, la cara de la bestia es la misma de Pryce! Acorde dramático, Pryce vuelve a la realidad de su oficina inoperante.

Porque a veces parece que el enemigo es otro. El vecino de la junta de condominio, el dueño de la empresa, los cuerpos policiales, el funcionario de la alcaldía, el gobernador, el presidente de tal institución pública, Chávez. Y no es que no tengan responsabilidad, grandísima, claro, y hay que hacer contraloría y exigir eficiencia y honestidad y mejor calidad de vida, todo eso. Sí. Pero también ver que en el burro estamos montados todos juntos. Y que si la gente que llega al poder hace los desmanes que hacen, es porque antes de llegar ya lo hacían -y eran personas como nostros que de repente solo se comían la luz de los semáforos, se meaba en las aceras, maltrataba a sus empleados, le montaba cacho a su mujer, se llevaba cosas de la oficina para su casa "prestadas" que no devolvía más nunca, le pagaba algo pa'l fresco a gente que le resolvía diligencias fuera de los caminos regulares, botaban bolsas de basura en las calles a través de las ventanas del carro, si alguien los contravenía pues lo resolvían a golpes, pedían prestado y después se escondían para no pagar sus deudas, metían facturas médicas falsas hechas por un médico amigo para sacarle plata al seguro, se adelantaban al primer puesto en la taquilla del banco y que para preguntar algo y ¡zuás!, chocaban y le pagaban algo al fiscal para alterar el reporte para que el otro tuviera la culpa, que acomodaba los reguladores para que la cuenta de luz le viniera bajita, que prometía cosas a sus clientes para engancharlos y después no les cumplía y hasta les decía que nunca les prometió nada de eso, que botaba a un empleado por X razones y buscaba a un abogado para ver cómo le podía pagar menos de lo que le correspondía por ley, que jamás fueron a una reunión de junta de condominio, que entraban tarde al trabajo y además se tomaban media hora para desayunar y hablar paja con los compañeros un rato, y luego salían media hora antes "porque mi hora de almuerzo es sagrada a las 12 en punto!", (ponga usted las siguientes): _____________________________________.

Mi punto es, un desastre de país no es responsabilidad única y excluyente de una sola persona. Cuando pienso si manifestarme en el NoMasChávez, porque ciertamente no comparto sus políticas y actitudes divisorias, su manifiesto desdén por todos los que no digamos "patria, socialismo o muerte" aupando todo lo que haga, su excesiva luz para afuera y su selectiva (pero amplia) oscuridad para los que aquí estamos, digo, está bien manifestarse, hay derecho pues.

Inmediatamente pienso, ajá, y si después de hoy No-tuviéramos-MásChávez qué? Todos seremos buenos ciudadanos, y el próximo gobernante sería el mejor de todos y todo sería felicidad, los chavistas dejarían de ser chavistas y nos uniríamos todos sin rencores y olvidaríamos que todo esto sucedió? No, porque seguramente cualquier otro de nosotros llegará arriba y seríamos todos iguales.

Por eso el NoMasChávez, para mí, lo transformo en NoMasNosotrosComoPaís. Creo firmemente, que esta Venezuela no la cambia un presidente, ni un gobierno, ni la más lúcida Asamblea Nacional, la cambiamos nosotros. Pero cambiar de verdad, no solo de discurso para decir que los que piensan distinto son los malos y nosotros los patriotas.

Cuando cambiemos nosotros, genuinamente, y pensemos en el país que queremos pero no en el mapa, o en las instituciones, sino en el tipo de gente que queremos a nuestro alrededor, y comparemos cómo estamos usted y yo en ese modelo y cuánto tenemos que cambiar para llegar a ser "la gente que queremos" encontrarnos en las calles, tiendas, instituciones y gobiernos de esta tierra que hasta ahora ocupamos, pues ese día no necesitaremos decir NoMasChávez.

Como la mujer soñada de Jonathan Pryce, ese es el país con el que sueño. Yo no marcharé hoy por el NoMasChávez, tengo una lucha pendiente conmigo mismo.

#NoMásYo.

He dicho.

21 de julio de 2009

Cuando no sabemos si la ficción supera la realidad (o al revés)

El otro día fui al cine con mi esposa y mis sobrinas a ver Hotel Para Perros. El asunto es que comienzan los trailers y no se escucha nada. Todos en la sala esperamos hasta que vino el segundo corte y seguía sin escucharse sonido alguno. Se me ocurre salir a avisarle a algún empleado del cine que hay una falla en la proyección y el muchacho me dice, sin pensarlo mucho, que “no me preocupara, que era normal que no hubiera sonido al inicio de los cortes, porque eso era una prueba que se hacía, y que en unos minutos comenzaría a sonar, que regresara a la sala tranquilo”. Como si yo no hubiera ido al cine nunca. Y aunque fuera la primera vez, este muchacho simplemente decidió que su flojera era más importante que el derecho de todos los que en la sala queríamos ver –y escuchar, ente caso- nuestra película, con trailers y todo.

Y es que muchas veces tenemos la oportunidad de que el cine no solo nos entretenga un rato con historias que son “de mentira”, y aunque algunas estén basadas en hechos reales, psicológicamente ponemos una barrera entre lo que le pasa a esos personajes y nuestras realidades. Es decir, lo que pasa en la pantalla, no nos pasa a nosotros. Pero muchas veces, más allá del entretenimiento, el cine nos da el chance de darnos una cachetada de realidad. Como en este caso.

Era inevitable sentirse como Angelina Jolie en “El Sustituto”, la película de Clint Eastwood sobre una madre que pierde a su hijo y la policía le devuelve otro niño y quiere hacerle creer a la madre que se trata del suyo. No importa cuánto trató la madre de explicarles a la policía, al médico, al psiquiatra que ese no era su hijo, cosa que además era facilísimo de demostrar –más allá, incluso, de la palabra de la madre-. Y este es un caso de la vida real, ocurrido en los Estados Unidos de los años 30’s, aunque la situación extrema es tan difícil de creer, tanto así como el chamo del cine que en vez de ir a avisar a la sala que la proyección fallaba, pensó que era más fácil convencerme de que si la película “no sonaba” pues era lo más normal.

“El Sustituto” de Eastwood, aparte de la protagonización de Angelina Jolie con su nominación al Oscar, y el acompañamiento del siempre impecable John Malkovich, es más que una recreación de un hecho terrible de asesinatos y corrupción policial, es una de esas películas que nos ponen a pensar en el país que tenemos hoy día. Un país en el que “la autoridad” no tiene mucha capacidad de respuesta. Y ojo, que puse el ejemplo de la proyección para que no piensen que me refiero a las “autoridades de gobierno”. Entendamos “autoridad” como cualquier persona que tenga la posibilidad y el deber de darnos respuestas. Igual que en el cine, puede suceder si usted reporta una falla de línea telefónica el técnico podrá insistir que la falla es de su aparato y no de la línea, así haya probado usted con otros teléfonos; si usted mete el carro al taller para que le cambien el parachoques y el carro sale con la bomba de gasolina dañada, el mecánico hará lo imposible para convencerle que ya esa falla la tenía, así la verdad sea que le estafaron. Por supuesto, es imposible dejar de lado las afirmaciones ministeriales aquellas de que “no hay escasez, es que la gente tiene más poder adquisitivo y agota los inventarios”.

Sin embargo, algo que me encantó en “El Sustituto” fue no solo el tesón de la madre por desafiar las instituciones que fuera necesario y siempre por las vías regulares, so pena de las más brutales represalias y vejaciones, y sin flaquear, sin pensar nunca que “eso no se va a resolver”. Y para eso hay algo indispensable: la solidaridad. Pero no la solidaridad pasiva de la compasión. Hablo de la solidaridad activa. La maestra de la escuela, el pastor de la iglesia, el locutor de la radio, hasta la “loca” del manicomio que es capaz de someterse al castigo del electroshock para defender los derechos de una desconocida, que no es “su problema”, pero lo hace suyo. Incluso el policía –curiosamente latino, en la película- que desafía a sus superiores cuando “huele” que algo está mal en la investigación –mejor tarde que nunca-.

Pensaba yo, cuando haciendo colas “madrugoneras” en la Inspectoría de Tránsito, el fiscal de turno decide poner arbitrariamente un “requisito nuevo” para tramitar algún documento, y uno protesta, otros que están en tu misma situación se quedan callados porque “puede ser que a ellos no los reboten”. Y los rebotan.

Lo bueno es que no todo está perdido. A pesar de mi cuasi apocalíptica introducción, “El Sustituto” también nos plantea esperanza, como el mismo personaje de Jolie lo dice cuando descubren a un niño sobreviviente de los asesinatos: “este niño me ha dado algo que antes no tenía, esperanza”. En la justicia, en que vale la pena insistir, en que vale la pena tener claro lo que queremos (podríamos decir como ejemplo, el tipo de respuestas que queremos de nuestras autoridades). En que resolver “mi problema” puede convertirse en un precedente para que otros no pasen por lo mismo que yo. Incluso puede ser que la solución de “mi problema” pase por resolver los primero los problemas de otros (como las reclusas del manicomio, que es una de las secuencias más dicientes de la película, a mi juicio).

Aunque esta sea una película que ya no está en las carteleras, bien vale la pena revisar, en cualquier rincón de alquiler, y no solo verla más de una vez, sino comentarla, con los amigos, con nuestros hijos, a ver cómo nos reflejamos en la terrible pero esperanzadora historia de Christine Collins y la Policía que le devolvió un hijo que no era el de ella.


16 de noviembre de 2008

El cine ha muerto (Greenaway dixit)

Creo que fue Daniel Fernández quien dejó un comentario en un post pasado en el que insinuaba "la muerte del cine". Daniel es uno de los integrantes del Proyecto Ezeiza 15 59, que en resumido es una historia audiovisual para ser construida entre todos a medida que la vamos viendo. Digamos, en términos de internet: es casi una película 2.0.

Entre conversaciones vía e-mail, y luego por el chat en el programa de radio, Daniel y Andrés comentaban varios de los síntomas que sustentan esta "muerte del cine". Desde el control remoto, pasando por la televisión por cable y el pay-per-view, hasta llegar al asesino en serie que ha resultado ser la internet (lo del "asesino en serie" lo puse yo, en función de que desde su aparición han estado vaticinando la muerte de los diarios impresos, la radio y el cine). Para detenernos en la internet, el primer síntoma que nos hacía sospechar cambios en la distribución del cine tal cual lo usamos hoy en día, en las grandes salas de cine, o en las pequeñas multiplex, fue la posibilidad de descargar videos y películas en buena calidad desde nuestras computadoras, ya fueran pagadas a alguna compañía que las colgaba, o bien a través de servidores P2P totalmente gratis. Por supuesto, todo esto en la comodidad del hogar.

Pero el asunto de la muerte del cine no se queda aquí. Es mucho más que el simple hecho de la distribución. Los muchachos de Ezeiza 15 59 meten un poco más la estocada, pues la web 2.0 tiene la gracia de la construcción conjunta de contenidos. Entonces, ¿qué tal si además de poder ver tu película, puedes "decidir" su desarrollo? Esa es la propuesta. Cuesta un poco pensar que "el cine" en un futuro pueda ser así, la verdad. Que los realizadores de cine, que un director de cine no sea ya quien se expresa a través de su película, sino que es un motor para que su público "decida" cómo quiere su película, hasta cierto punto.

Recuerdo el juego multimedia "Dirige tu película" producido por Spielberg en el que podíamos hacer nuestra peli, y a medida que avanzábamos de nivel podíamos decidir no solo el montaje, sino el guión mismo y varias posibilidades de encuadres (de miles de posibilidades que ya estaban previamente realizadas y guardadas dentro del CD-ROM para que nosotros "jugáramos" con todas las combinaciones. Eso fue hace 10 años o más. En algunos DVDs tenemos incluso la posibilidad "multiángulos". Es decir, antecedentes tenemos.

Los chicos de Ezeiza 15 59 le están apostando a este cambio, y desde este lunes comienzan su experimento (que durará según sus estimaciones, hasta abril). Mientras esperamos el resultado final, podemos seguir sus avances en vivo o en diferido desde su página web.

5 de noviembre de 2008

Obama will goes to Hollywood?

Siempre me ha llamado la atención la caracterización de los personajes presidenciales en el cine norteamericano. A menos que se trate de un documental, o de un episodio histórico recreado, los "presidentes" de las películas nunca se llaman como el actual. Sin embargo guardan ciertas características físicas que son semejantes.

Por ejemplo, en la administración Clinton vimos a John Travolta (claro, era muy intencional la similitud en Primary Colors), a Bill Pullman, por ejemplo. En la era de Jimmy Carter vimos a Donald Pleasence en Escape de Nueva York, a Hal Holbrook en El Rapto del Presidente. Cuando Reagan, Charles Howerton hizo de presidente en la película de Charles Bronson "Asesinato". Bueno, creo que expliqué mi punto.

Claro, hemos visto también presidentes negros en las películas. Los más reconocidos, Morgan Freeman en "Impacto Profundo", Chris Rock en la comedia "De Incompetente a Presidente", y a James Earl Jones como un presidente sustituto en "El Hombre" de 1972. Creo que está a la vista la diferencia numérica.

La victoria de Obama puede ser también una excelente noticia para Will Smith, Denzel Washington, Samuel L. Jackson...

16 de septiembre de 2008

The Mist (Alfredo's Cut)

Hay películas interactivas, sin saberlo sus realizadores. Me refiero a que después de verlas, uno tiene el poder de jugar con ellas y “re-editarlas” mentalmente, quitar las partes que no nos gustaron, dejar las que sí, y terminar con una película totalmente distinta. Entonces uno sale del cine contento. Eso no quiere decir que a uno le gustó la película, simplemente le reconocemos la posibilidad de ejercitar la mente y la creatividad. De eso quiero escribirles.

Por ejemplo, ayer fui a ver “Sobrenatural” (The Mist), con dudas, pero convencido por el argumento de un amigo de que Frank Darabont nos ha hecho ver películas de la talla de “Sueños de Fuga” (Shawshank’s Redemption) y “Milagros Inesperados” (The Green Mile), ambas adaptaciones de novelas de Stephen King, que había que darle el beneficio de la duda con esta. Así que a pesar del tentáculo que pudimos ver en el trailer… dije, aquí vamos, con la mente lo más abierta posible.

Y la película comenzó con buen pie. Un drama ambientado en una localidad rural, luego de una fuerte tormenta el pueblo se encuentra tomado por una niebla muy extraña, y un grupo considerable de personas se ve atrapada en un supermercado sin saber qué hacer, sin saber qué hay en la niebla, y con algunos rumores que comienzan a crear paranoia, alianzas y desconfianzas entre ellos. Hasta ahí vamos muy bien.

El asunto se complica cuando empezamos a ver a los monstruos que hay en la niebla y se convierte en una película de “acción fantástica”. Es como ver dos películas distintas: una con un planteamiento de organización social originado por el miedo a lo desconocido, y otra completamente sin sentido , donde “teníamos que gastar el presupuesto de efectos especiales y no se nos ocurrió otra cosa mejor”, con personajes que tienen inhibido el sentido de supervivencia. Tan sencillo.

Así que, tal como comencé a escribir, la gracia de “Sobrenatural” es que uno puede descartar luego las escenas donde se vea explícitamente algún monstruo, y unir mentalmente todas las demás, y tendremos una película de relaciones sociales motivadas por la paranoia y el fanatismo muy interesante. Igual, no será la mejor película que hayas visto, pero interesante, además en esa nueva perspectiva, el final es mucho, mucho más sórdido.

Claro, es la película de Darabont y no la mía la que se exhibe, y no condeno para nada su decisión de optar por una película de “terror fantástico”. Simplemente, para mí el problema del terror actual es que te lo muestra todo, y no deja espacios a la imaginación del público. La tecnología nos da tantas posiblidades hoy en día, que a veces parece que los directores olvidan que la mejor de las “máquinas del miedo” está en la mente… y no en la vista.

9 de septiembre de 2008

COMANDO X, o ¿qué tiene de malo un cine con corazoncito político?

Podemos partir del principio de que la "libertad de expresión" aplica para todos, propios y ajenos, de una tendencia ideológica y de quienes la adversan, o adversamos. Creo que es el caso de "COMANDO X", una comedia (para mí, sin mayores pretensiones que la comedia en sí, y me voy a referir exclusivamente al trasfondo "político" del filme y no a la calidad estética de la película) de José Antonio Varela. Un grupo de "escuálidos radicales" intenta tumbar al gobierno, y como en toda comedia que se precie de serlo, son caricaturizados al extremo ridículo. ¡Arde Troya! El público se divide, entre los opositores que se sienten ridiculizados y condenan un tinte político pro-chavista, chavistas que la ven como un fiel, justo y único retrato de la oposición, y el resto que no le ve mayor cosa y dicen "bueh... es una comedia... no un documental...". Pueden darse una paseadita por algunos foros (les recomiendo el de Blogacine, como botón de muestra de las pasiones).

El asunto es, en un país como el nuestro qué tiene de raro -o condenable- canalizar a través de una película una posición política? Comando X no es la primera que lo hace (ni siquiera del lado oficialista), y no tengo ningún problema si tampoco es la última. Porque, aquí entre nós, ¿cuál es el peligro? Ah! que es "ideologizante"... Pues a menos que sea la única película -y lo único- que usted vea de aquí a 5 años, 10 veces al día, pues yo le diría que no tenga ni el más absoluto temor, que la cosa no funciona así, a la primera; nadie se volverá chavista por ver Comando X (así como nadie se volverá antichavista solo por ver El Señor Presidente, con las diferencias literarias del caso). Ah! es que los personajes están "estereotipados"... pues es una comedia, y los personajes caricaturizados parten de "estereotipos" llevados al extremo, justamente: el bueno inmaculado que no rompe un plato, la chica pobre pisoteada por la vida que encontrará su principe azul y mollinario (o una herencia desconocida), la sifrina que lo tiene todo (incluso está buenísima), el gordito don nadie pero que sueña con serlo, el policía bueno y policía malo (lo mismo para los ladrones) y pare usted de contar. Los "estereotipos" son solo eso, y en una comedia son lo más normal. Ah! Es que lo financió la Villa del Cine con dinero de todos los venezolanos... Bueno, eso sería otro asunto, válido de discutir, pero en todo caso creo que el que se va a ofender con Comando X se va a ofender fináncielo quien lo financie (aunque sí, aquí abogaría porque la Villa tuviera el guáramo de financiar un proyecto, de cualquier género, que fuera crítico hacia el gobierno, o presentara ideas no perteneciente al sector chavista, digo, si le interesara demostrar que no es una institución pro-gobierno y sí una institución de Estado, que es tan distinto).

Habría que insistir en el hecho de que es una "comedia" y no un "documento periodístico" que tenga que reflejar todas y cada una de las posiciones políticas que hay en este país... tan diverso, por cierto. Es como ver la última de Indiana Jones y criticarla porque está menospreciando a las culturas incaicas sugiriendo que Machu-Pichu y Nazca son "productos" extraterrestres... Es Indiana Jones, no "History Channel". Lo mismo aquí.

El rechazo a la caricatura burlona de una "oposición ultraradical que obsesionada por tumbar al gobierno sea capaz de plantearse volar las torres de Parque Central" también puede que tenga un poco de temor a que la cosa pueda reflejar algo de verdad (¿alguien se atrevería a negar que hay ejemplos de dónde inspirarse?). Afortunadamente la realidad nos dice que la mayoría de los que se oponen al gobierno NO comulgan con esas "maneras de resolver las cosas". Es que justamente de esos grupos extremistas irracionales es de quienes habría que burlarse hasta el cansancio. ¿Habría espacio también para burlarse de los extremistas gobierneros? Pero por supuesto, me reiría con gusto y a carcajadas de ambos; de repente y así se dan cuenta de lo ridículos que nos resultan ambos extremos a todos los que estamos tratando de sobrevivirlos. Digo esto último en el supuesto de que no es lo que queremos, porque si fuera lo que queremos, entonces no habría ningún problema con la película, más allá de sentirnos descubiertos, jajaja.

Por supuesto, no estás obligado a pensar igual que yo en este tema, pero particularmente creo en el cine como un espacio para compartir, incluso visiones que pueden ser contrarias a las mías; un espacio para ver lo que otros quieren expresar, y no necesariamente para que los directores hagan lo que hubiera querido yo que hicieran. Me es difícil pensar en un cine a la misma medida de griegos y troyanos por igual. Así que no está mal echarles un ojo, de repente descubrimos que nos une exactamente lo que ambos rechazamos. El extremismo.

3 de agosto de 2008

La piedra de Bush

Oliver Stone sacó el primer trailer de su docudrama "W", sobre el actual presidente norteamericano George Bush. El trailer lo pueden ver en youtube. Promete darle en la madre, y superar la máxima aquella de Facundo Cabral que decía que "Estados Unidos es un país tan democrático que se puede ser un mal actor y pésimo presidente al mismo tiempo", refiriéndose a Ronald Reagan (bueno, creo que no necesitabamos a Oliver Stone para llegar a esa conclusión). Sin embargo, de lo que sí estoy seguro es que a Oliver Stone lo van a dejar tranquilito con su película, no lo van a perseguir para detenerlo ni enjuiciarlo, ni nada de eso. Él es un tipo que hace películas y esta es una de ellas. Así funciona.

Me pongo a pensar qué pasaría si aquí a alguien se le ocurriera hacer una película de este estilo sobre el presidente actual (cuando digo "presidente actual" me refiero a que en este momento es Chávez, pero ¿pudo hacerse una película sobre CAP cuando este era presidente, o cuando Caldera, etc?). Aquí hay que pedir miles de permisos, autorizaciones, el presidente tendría que ver y aprobar el guión, y cuántas trabas más. Y aún que uno pudiera sortear estos obstáculos y hacer la película contra viento y marea, faltaría el rollito de la distribución y exhibición en las salas de cine. Por supuesto, aún en el entendido que se tratara de un guión bien documentado y no un ejercicio imaginario de quien lo escribe.

Para mí, eso es libertad de expresión. Y digan lo que digan de los gringos, eso ES libertad de expresión. Y ni digamos del humor en televisión, casos como Saturday Night Live que casi todos los programas los iniciaba haciendo mofa de algúna política de Bush, decisiones de gobierno, y por supuesto con toda la caricaturización de un presidente que lee libros infantiles "al revés". Y a ninguno de ellos los han llevado a juicio, ni los han metido presos, ni Bush ha hecho cadenas para fustigarlos e insultarlos, nada. Eso también es contrapeso político. Y repito, eso es verdadera libertad de expresión.

6 de junio de 2008

Shhhhh...

Es curioso que van ya como tres películas que voy a ver al cine y no tengo que pedirle a nadie que "por favor" haga silencio... Creo que no tengo palabras para describir tal sensación. Este post va cortico... ¡Pero qué bien!

2 de marzo de 2008

EL RITUAL COMIENZA...

Bueno, esta entrada es personal, jajaja. Ayer arrancó mi programa de radio EL RITUAL, en el que hablo sobre cine, comentarios sobre las películas en cartelera, noticias, y conversaciónes sobre algún tema que toquen películas. Es increíble que uno pueda estar en el medio desde hace años, pero es un programa nuevo, una radio distinta, y eso desencadenó en una semana de estrés que finalizó a las 5 de la tarde, jajaja.

Pues sencillo y rápido, como niño con juguete nuevo, lo cuelgo íntegro y por partes en internet para quien quiera escucharlo. Como invitado estuvo mi amigo José Carlos Blanco, abogado, director de la escuela de Derecho de la UCAB Guayana, y cinéfilo empedernido además (al que por cierto tengo que darle las gracias públicamente por asistir, jaja, ya que se me olvidó hacerlo al aire, jajaja, al más pintao se le pasa). Con él hablamos sobre el negocio de la piratería de películas -modo habitual en nuestro país.

Pues ahí está el programa. El Ritual.

3 de febrero de 2008

Cloverfield

Cuando estudiaba en la universidad había un libro de psicología social, donde Martín Barbero contaba de una película que fue a ver al cine, y mientras el veía un bodrio lagrimero sin sentido, el resto del público lloraba desconsoladamente por la desdicha de la protagonista. ¿Sería -se preguntaba Barbero- que él estuviera viendo una película distinta a la que veía el resto?

Ayer me pasó con Cloverfield. A mí particularmente me gustó. Como siempre les digo a mis amigos, yo fui a ver una película de un mounstruo que destruye Nueva York hecho con "cámara en mano" como si fuera un aficionado con una handycam. Eso es lo que me dicen las reseñas que leí antes, es lo que me asoma el trailer. Eso fue lo que vi. Y en ese sentido me pareció una buena película. Tan sencillo como eso. No creo que sea la que redefinirá el género de la ciencia ficción. A mí me gustó. Pero la sala explotaba de gritos maldiciendo a quienes la hicieron, jajaja. "Que maaaalaaaaaa!!" "Devuélvanme mis reaaaaaaleeeees" "Horribleeeee". En fin, en el baño luego podías escuchar los comentarios, en el mismo tono. De hecho, como siempre me quedo un rato viendo los créditos finales, y el encargado del cine que estaba en la sala se me acerca, molesto, y me dice "No sale más nada al final, vio? Es lo peor que han pasado en películas aquí", y enfatiza luego "Nooo, realmente mala". Yo, que no iba a entrar en discusiones innecesarias, dije sonriéndome, "Ta bien". Agarré mi bandeja y me fui.

Ahora, me pregunto, ¿qué fue lo que tanto les molestó -masivamente- a los demás? Porque películas "malas" ya hemos visto peores, por decir que esta entra en el grupo de las "malas".
En principio, hay que saber que detrás de esta película está J.J. Abrahams, creador de series como Alias y Lost. Es decir, que alguna cosa fumada nos esperemos. Segundo que está toda la película hecho "con handycam", es decir, que será inestable la imagen, las cosas se ven bastante de cerca, no hay grandes tomas abiertas, algunas cosas no estarán muy bien encuadradas (pero, créanlo, no por eso menos pensadas). Y es un monstruo que va destruyendo la ciudad, mientras estos chamos intentan rescatar a una amiga y salir con vida del intento (es decir, no esperen mucho realismo en esto).

Hay dos cosas que aún dentro del código que maneja la película me hicieron ruido. Una fue "ver al monstruo" completo. Me parecía muy nota que todo fuera sugerido por el desorden de la situación. Estaba bien ver partes del monstruo, pero necesariamente descubrirlo totalmente. Lo otro, es la escena del helicoptero ya casi al final. Creo que es una supervivencia exagerada la de estos chamos. Pero bueno...

Creo que la gente acostumbrada a los finales felices y tradicionales puede chocarles. Pero no todas las películas de monstruos tienen que terminar igual para ser buenas y agradables. Esta hace el intento y creo que lo logra hasta cierto punto. Es decir, y no estoy haciendo "spoilers" con esto, porque el final de la película es puesto en evidencia con la primera imagen, que es un letrero que dice "Material encontrado en la zona de desastre antes conocida como Central Park". La cuestión es ver qué tanto logró captar la cinta antes de "ser encontrada". ¿Se entiende? Además, el verdadero final no es cuando la cámara es sepultada, sino la imagen de cuando los protagonistas están en la Rueda Gigante. Pillen al fondo, y verán el verdadero inicio de la película. Es decir, todo está redondito.

Ahora, volviendo al punto del público. A decir verdad, todo el mundo vio la película calladito, no se escuchaba nada (bueno, solo dos muchachas que se sentaron detrás de mí, y parece que nunca habían ido al cine, no hacían mas que hablar y comentar sobre los mensajes de texto que estaban escribiendo...). Nadie se salió a mitad de la película (excepto las dos muchachas que se sentaron detrás de mí, que cada 10 minutos salían a hablar por telefono...), lo cual es típico cuando las películas son "realmente malas". De hecho, el supervisor de la sala que me dijo que no salía nada después de los créditos me dió a entender que no era la primera vez que la veía...¿entonces?

Creo que todavía nos dejamos llevar por el colectivo. Bueno, corrijo, el colectivo se deja llevar por el graciosito que nunca falta en el cine, el que cree que todos pagamos una entrada para hacerle culto a sus payasadas... y lo peor, es que lo obtiene. Yo solo les digo que hay que verla, y nadie está obligado a que le guste. Como todo en la vida.

¿Qué te pareció a ti, si ya la viste?

16 de enero de 2008

Puras Joyitas

Ayer finalmente pude ir a ver "PURAS JOYITAS". No soy muy imparcial porque se trata de la peli de los panas Henry y César. Me la disfruté con emoción y orgullo antes de cualquier cosa, lo admito de entrada. Y creo que aún así, lo que me gustó está como dicen los abogados "a lugar".

Primero la historia es fresca, no tiene una intención reflexiva mal escondida por ahi (ni siquiera en el tema de la belleza prefabricada de las misses y todo el rollo), es auténtica y honesta en sus pretensiones; eso hacía falta en nuestro cine. Bien armada y bien administrada en cuanto a cómo se van revelando las cosas que pasan en función del robo de la corona. Tanto que crees que hay detalles que juras son "decorativos" y a la final aparecen donde menos lo esperabas. El juego de cómo "Los Entendidos" llevan a cabo su golpe al Tío André funciona también con nosotros como público, que "sabemos que están haciendo una vaina, pero no sabemos que vaina están haciendo". Al final todo está donde tiene que estar, cuadra redondito.

Los personajes son caricaturas pero creíbles. Además bien actuados. Bueno, tengo que hacer una salvedad aquí, y es con Mario Cimarro. Es la nota discordante, no convence, se le oye falso prácticamente todos sus parlamentos, hasta cuando hace pausa para tomarse el agua, hasta cuando camina se le ve falso. Y lo peor es que es nada más que el protagonista principal, que lleva la voz cantante (literalmente, porque es una especie de anfitrión y narrador). Pero el resto compensa con creces. Albi De Abreu, Miguel Ferrari y Juan Pablo Raba son lo mejor del reparto.

La música ni se siente (y lo digo como algo bueno, ojo). Por ejemplo, comentábamos cuando vimos "Mi Vida por Sharon" que la musica era de Huáscar Barradas, que la cosa era cansona, todas las escenas, todas y cada una tenía la música del Huáscar como diciendo "oye, la música nos la hizo Huáscar Barradas"... que es muy bueno.. pero... Aquí no, y se agradece.

Ahora, creo que nunca había estado tan claro que Pepsi, La Torre del Oro y Harina Pan invierten en la producción del cine nacional. Muy obvia, hasta un tanto "majadera" en el buen sentido, como diciendo "No joda, como si no se fueran a dar cuenta, jajaja". Pero puesta en el código de desfachatez con que hacen otras cosas en la película, esto pasa sin ningún problema y uno hasta se ríe. Bravo ;-)

Cosas que remarco:
1. "El futuro es de mujeres con tres tetas, ah, es que aparte de profesional también soy visionario" (es como escuchar a César con un cigarro en la boca, en el cafetín de la UCAB hace 10 años).
2. El curso de comida Mantuano (cha chán!)
3. "Gracias Valle de La Pascuaaaa..!!!"
4. El traje de Aseo Urbano limpio y pulcro de Coqueto.
5. *Kong Kong disfruta sin excederse. JAJAJAJAJA.
Bueno, pudiera poner más, pero vamos a dejarlo hasta aquí por ahora. En fin, bien por los panas. Espero que sigan los éxitos, y que pronto nos permitan disfrutar de una segunda.

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