7 de junio de 2008

Comelibros

En el Facebook me invitaron a un grupo que se denomina "Pa' Comelibros", y abrieron un foro sobre los 5 mejores libros que habíamos leído. Yo no sé si son los mejores, pero sí serían los que han logrado permanecer en mi recuerdo, porque me los disfruté leyendo. A ver, mi lista fue la siguiente:

1. EL QUINTO JINETE, de Dominique Lapierre y Larry Collins. Recuerdo que mi papá lo tenía en su biblioteca, y yo por supuesto no lo había leido. Cuando tenía unos 12 años fuimos a visitar a un amigo de la familia, Germán Borregales, que tenía una biblioteca inmensa y nos estaba enseñando diferentes libros a los chamos, como motivando la cosa. Total que por ahí estaba El Quinto Jinete, y yo que de verdad leía bastante, me la quise echar de culto, jajaja, y dije, "ah! Ese libro es muy bueno", a lo que Germán me miró atentamente y preguntó "¿Lo leíste?"...Todos se voltean a esperar que yo diga "si", es lo obvio después de afirmar "ese libro es muy bueno". Tuve que tragarme mi echonería vacía y decir que "no". Germán completó casi arreglando el asunto "Claro, es un libro muy pesado para tu edad, de repente te aburres a las primeras páginas". Y la cosa siguió sin mayores consecuencias. Pero sin duda más nunca pretendí decir que sabía algo de lo que no sabía. Y por supuesto, un poco más grande me lo leí. Pues la cosa va de una intriga internacional por un posible atentado nuclear en pleno centro de Manhatan, y cómo varios gobiernos del mundo lidian para encontrar o tapar al grupo terrorista. Lo que me llamó la atención es que los personajes (por lo menos, los presidentes y sus cercanos) son reales y sus comportamientos y políticas corresponden a un estudio de cada uno de ellos, lo cual te mete en el rollo muy bien.

2. EL SEÑOR DE LAS MOSCAS, de William Golding. La historia es de un grupo de niños que sobreviven a un naufragio en una isla desierta y son los únicos sobreviventes. Entonces, a falta de adultos van aprendiendo ellos solos a organizarse, y surgen líderes, y enemigos, y todo lo que viene. Una novela cruda, pues se trata de puros niños. Este libro nos lo mandaron a leer en el primer año de la carrera para estudiar relaciones de poder en sociología. Me daba una flojera enorme! Pero una vez que empecé me lo leí en menos de una semana. Hace poco conseguí una versión digital, para quienes lo quieran leer. Por ahí hay unos foros de LOST en los que se insultan porque alguien dice que se parece al Señor de las Moscas; por supuesto que no está "basado en", pero claro que sí tiene su influencia... es lectura obligada.

3. LA FIESTA DEL CHIVO, de Vargas Llosa. Este libro me lo leí despues de leer "El Tiempo de las Mariposas" de Julia Álvarez, sobre la vida y meurte de las hermanas Mirabal bajo el régimen de Trujillo. Luego entonces completé esta historia novelada sobre una mujer que regresa a República Dominicana a reencontrarse con el pasado tortuoso que tuvo durante la dictadura, especialmente con su padre, que era un chupamedias de Trujillo. La cosa va yendo entre el presente y el recuerdo de cómo un grupo de rebeldes planificó el atentado contra el dictador. Me gustó hacer el cruce entre ambas novelas, siendo que la "de las Mariposas" sí era basada en hechos reales.

4. CASAS MUERTAS, de Miguel Otero Silva. La verdad es que me preguntan ahorita y recordaría muy poco, sin embargo, fue la primera novela "seria" que leí cuando tenía unos 10 años. La cosa fue que la leimos en el salón, y cada día faltando 15 minutos para la salida, la maestra sacaba el libro e ibamos leyendo de a poco, lo que diera chance. Y esos quince minutos para mí eran como mágicos. Es uno de los recuerdos más vívidos que tengo de la primeria, haber leído Casas Muertas antes de la salida.

5. LA TREGUA, de Mario Benedetti. Cuenta la historia de amor entre un viejo verde y malhumorado y una mujer mucho muchísimo más joven, es la premisa básica. Pero el asunto es que lo cuenta en primera persona, desde el punto de vista de él, es como un diario. A medida que avanza la relación se va haciendo dependiente de ella, Laura Avellaneda, y que bueno, no podría contarles cómo termina la cosa, pero es tan emotiva que les confieso haber botado mis lagrimitas al final del libro (y ojo, no me da pena admitir que suelo llorar en ciertas películas, pero nunca en libros, jajaja). También ya conocía algunos poemas de Benedetti que fueron inspirados por su propio libro ("Táctica y Estrategia", "Viceversa" y "Mucho Más Grave", por ejemplo), entonces yo iba reconociendo momentos en los cuales salían estos poemas. Demasiado.

En fin, esa fue mi lista. Si tú también tienes tu lista puedes ponerla aquí como comentario, o puedes ponerla en "Pa' Comelibros"... digo...

6 de junio de 2008

Shhhhh...

Es curioso que van ya como tres películas que voy a ver al cine y no tengo que pedirle a nadie que "por favor" haga silencio... Creo que no tengo palabras para describir tal sensación. Este post va cortico... ¡Pero qué bien!

5 de junio de 2008

¿Y mis compotas quién me las guarda?

Yo sé que mucha gente tiene la mala maña de llevarse las cosas de las tiendas. Sí, diríamos "robar" porque eso es lo que es. No son ladrones de mano armada, pero roban pues. Eso ha forzado a muchisimas tiendas a reforzar sus sistemas de seguridad y vigilancia. Eso lo entiendo. Lo que no entiendo ni acepto es la especie de que uno no pueda entrar a ciertas tiendas sin que te caigan encima con eso de que "no puede pasar con esa bolsa, tiene que dejarla en la caja", como si entrar a una tienda con una bolsa fuera indicio inequívoco de que "te vas a llevar algo encaletado". Casi es más peligroso que entrar con una pistola.

Es decir, lo entiendo ciertamente en ¿supermercados? ¿farmacias grandes con estanterías de autoservicio? Y los pongo entre interrogaciones porque en una sociedad que se comporte bien ni siquiera en esos sitios haría falta la desconfianza (porque a eso voy, a la desconfianza). Lamentablemente, los venezolanos no s hemos convertido en la mayor expresión de la mala fe en cuanto a atención al cliente se refiere. Esto tendría muchas aplicaciones, pero me voy a referir al asunto de las bolsas.

Yo entro a una librería con una bolsa de supermercado azul traslúcida en la cual llevo 5 compotas que recién compré en el supermercado. Estoy revisando los libros de la sección de comunicación, cuando a los 10 minutos llega casi corriendo una muchacha de la tienda extendiéndome en sus manos un cartoncito plastificado, y diciéndome "señor, no puede pasar con esa bolsa, démela para guardarla en la caja" Yo le digo que no hay problema, que entonces regresaré en otro momento cuando no tenga bolsa. La muchacha, eso sí con voz muy suave me insiste "pero no hay problema, la puede dejar en caja", entonces no pude evitar responderle muy suave pero creo que muy claro que "no, claro que había problema, porque si ella asumía que yo podía llevarme un libro que está protegido en esa bolsa transparente además, pues yo tenía el mismo derecho a asumir que cualquiera de ellos podía quedarse con alguna de mis compotas". Muy sonriente, salí de la librería.

Claro, la chama está solo cumpliendo las órdenes y normas que el dueño del local impone para protegerse. Eso lo entiendo. Pero no puedo dejar de sentir que es hasta cierto punto un mal trato a tu cliente decirle de entrada "estoy asumiendo que vienes a robarme, así que..." y que la mayoría de nosotros lo aceptamos sin caer en cuenta de la sutileza del asunto.

Vale, que todavía peor me parece que como sociedad nos hayamos permitido generar tales niveles de desconfianza y mala fe. Porque no puedo meter la mano en fuego por todos...

3 de junio de 2008

Políticos con "ideas nuevas"

Ya me quejé en un post anterior de la repetidera en las candidaturas para la gobernación. Ahora les voy a comentar sobre algunas candidaturas para la Alcaldía que me han causado, por lo menos, mucha gracia. No voy a decir pecadores, pero por los pecados les reconoceréis... si acaso.

Siempre me ha parecido que las caras que salen a competir por la alcaldía se pueden dividir en tres. La primera es de políticos tradicionales que tienen vida política activa, mala que buena, pero los tipos están ahí. La segundo es de guiseros tradicionales, que son figuras públicas, que todos conocemos pero que aparecen solo en elecciones, y tienen recursos para llenar la ciudad de vallas con su cara sonriente de "por favor déjenme raspar esa olla", pero que no importa si no llegan porque el solo hecho de figurar por ahí les generan contratos postelectorales que le darán de comer hasta las próximas elecciones. Y está el tercer grupo de gente que ni de broma se me había ocurrido que podían existir. Este grupo es muy heterogéneo, porque pueden identificarse gente que puede tener buenas intenciones pero que no están ni ahí, nadie conoce, ni llegará a conocer durante la campaña; o gente que tiene unas ganas enormes de guisar como los del segundo grupo, pero que no tienen ni la más mínima idea , por lo que el mayor guiso habrá sido con el tipo que les imprimió los pocos afichitos que hay pegados por ahí.

En este último grupo entonces vemos cada estrategia publicitaria que son interesantísimas de estudiar. No porque funcionen, sino para ver ¿en qué está pensando esta gente? ¿quién los asesora tan mal? Por ejemplo, quiero referirme a los slogans que esta gente pone en sus pancartas -que son pocas, porque como dije no hay con qué hacer más-. Hay uno que dice "DE LA MANO CON SU PUEBLO"...¿Es que no sabe que eso ya lo han usado hasta el cansancio? No, este es mucho mejor, dice el nombre del candidato y abajo: "LA VOZ DE LOS SIN VOZ"!!!! ¿A qué se está postulando este hombre? ¿A la alcaldía o a un programa de radio? Es que incluso para una radio eso ya está más que desfasado! (pero eso es otro tema).

Es decir, ¿por qué se lanzan si no tienen idea? Creo que era ayer que un amigo con algo de contacto político me comentaba de otro candidato a gobernador, amigo de él, empresario y tal, pero que se lanzaba "chico, porque le provocó intentar ser Gobernador"... Vale que a veces uno tiene que hacer lo que le provoque: Hoy me provocó comer arepa rellena con espagueti... Hoy me provocó salir con las medias descombinadas... ¿Cuál es el problema? Ninguno! Solo me afecta a mí. Pero cómo me voy a lanzar a dirigir y gerenciar una cosa tan monstruosa como una gobernación o una alcaldía sin la más mínima idea.. ¿porque me provocó?

Bueno. Mi consuelo real es que estas personas no llegan ni de cerca. Pero igual me llama la atención gente tan osada...

20 de mayo de 2008

2 mil bolívares de diferencia

Tan sencillo. Ahora que estoy sin carro me ha tocado irme en taxi a unos cuántos sitios, lo cual me ha enseñado a calcular tarifas. Por ejemplo de mi casa a los Olivos son 8 BsF. Para el Orinokia, que tácnicamente es más cerca también... No entiendo, pero bueno, digamos que es la tarifa mínima.
Entonces todos los días tengo que negociar con los taxistas que se paran: "¿Cuánto hasta el Orinokia?" y responde "Dame 10", replico "Chamo, normalmente me llevan por 8", sin ningún problema responde el taxista "Bueno, vamos por 8, ningún problema".
Es ahí, en ese "ningún problema" donde se me engorda la aorta. ¿Por qué 2 mil bolívares de diferencia? Así de una. Mientras más le pueda sacar a alguien tengo que intentarlo. No es que le aumento 500 bolos, o de repente subo a 9 mil. No, la cosa es a 10 porque el que está buscando taxi debe ser medio pendejo... o pendejo y medio.
Pero nada como el que se paró ayer, y por la misma ruta me quería clavar 12 mil. Con ese ni negocié. Cerré la puerta y vaya tranquilo a estafarse a otro.
¿Qué cuesta? No, que la ciudad es cara, y hay riesgos, y esos taxistas se quedan con ciento cincuenta nada más... Así me dijo alguien el otro día, como si yo ganara 150 mil por día (no estaría sin carro yo...), como si no hubiera riesgo para mí con mucho malandro disfrazado de taxista (lo cual no le quita el riesgo al taxista con el malandro disfrazado de pasajero, estamos claros), como si la ciudad no fuera cara para mí también. Pero es así.
Afortunadamente, siempre por ahí aparece algún taxista que de una dice la tarifa que es "Son ocho mil", y en esos me monto contento de que no todo esté perdido. De hecho, el otro día me monté en uno, que no solo me cobró 8 mil de entrada, sino que además manejó bien, se paró en los semáforos (aunque en alguno no venía nadie), por la Atlántico no pasaba de 60^65Kmph (y no era un carro viejo destartalado que no pudiera ir a más de eso), respetaba su canal y cedía el paso sin ningún complejo... a ese señor le le dí 10mil, sin pensarlo y sin remordimientos, aunque no me los pidió.
¿Cuésta tanto?

28 de abril de 2008

¿La mejor ciudad para vivir?

En el Facebook hay un grupo que se llama "Ciudad Guayana: El Mejor Lugar para Vivir". Es un grupo que yo calificaría como nostálgico, en la mejor de las intenciones. Pero ciertamente para mí es "interpelativo". Porque ¿qué es lo que hace que esta ciudad sea "la mejor" para vivir?

Sí, en ningún momento pretendo negar que La Llovizna, el Cachamay, los dos ríos más importantes del país rodeándonos, El Italo, El cerro El Gallo, los puentes ferroviarios, el Orinokia y las cachapas con queso son cosas maravillosas, que le dan un encanto cuasi-único a Ciudad Guayana. Por supuesto, el hecho de que nuestras colas se superen en 10 ó 15 minutos es algo que me encantaría que así se quedara, suspendido en el tiempo.

Pero el punto es que la ciudad no se hace sola. La ciudad es lo que nosotros, quienes la habitamos, hacemos de ella. Es como cuando uno trabaja en un sitio y uno se queja "la empresa es buena, pero es que hay cada gente aquí..."; entonces la empresa no es tan buena, porque una empresa no es buena por las paredes, o por que arquitectónicamente sea bonita o funcional. Una empresa es buena si su gente es buena. Lo mismo pasa con la cuidad. ¿Me explico?

Entonces, ya no sería si "Ciudad Guayana es la mejor ciudad para vivir", sino: "¿Somos los guayacitanos la mejor gente con la que se pueda vivir?"... Me voy a permitir el no contestar esa pregunta todavía... voy a esperar a ver qué dicen ustedes.

26 de abril de 2008

Que hay que rescatar a quién?

Esto quería escribirlo hace algunas semans, pero ahora es que tengo un tiempo para sentarme, así que excusas por la "destemporalidad".

El asunto es que el Gobierno quiere rescatar los juegos tradicionales en el Currículum Bolivariano (que ahora el presidente no quiere que le digan así porque le da mucho énfasis político..¿? no era eso lo que quería pues?, bueno...). El asunto es que como esta revolución es socialista entonces van a cambiar algunas de las normas de cómo se juegan. Por ejemplo, en la carrera de sacos nadie puede llegar de primero? Entonces no es una carrera de sacos tradicional, es otra cosa, ¿no? Si juegan metras (pichas) no se puede ruchar...¿para qué se juega entonces? Eso es como jugar truco y decir que no se vale blufear... Ahora, si las cosas van a hacer así, se me ocurre que podemos cambiar las reglas de otras "tradiciones". Por ejemplo, en las elecciones presidenciales ningun candidato puede ser elegido presidente, ya que todos los que participan deben ser ganadores. Así, el candidato que vaya sacando más votos, debe ir regalándoselos a los que le siguen para que todos tengan la misma cantidad de votos... ¿no sería lindo un estado así de socialista, donde todos compartan la silla de Miraflores?

Es que la cosa es así, no importa el color. De pana. Por ejemplo, el otro día nos reíamos de una profesora de mi esposa, que en clases les vivía diciendo de los indígenas, que "le preocupaba como ya no querían constuir sus casas con bahareque, ni usar guayucos", pero la veíamos a ella el cine, con las lolas operadas, todo el pelo con mechas, unas uñas de 3 metros que a leguas eran postizas, y toda emperifollada con unos zarcillotes y collares enormes... igualito que los indígenas tradicionales que a ella taaaanto le preocupan.

Por eso yo prefieron no rescatar absolutamente nada. Yo era terrible jugando pichas y me rucharon todas las que pudieron, no he ido al psicólogo por eso, ni soy menos persona. Tampoco creo que los indígenas deban volver en el tiempo a 1492 y quedarse así para siempre, porque el resto de la humanidad también cambió. Creo que las cosas deben seguir el curso que sus protagonistas quieren. Que decidan los indígenas sobre sus guayucos. Que decidan los chamos sobre sus juegos.

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