14 de agosto de 2008

¿Cómo debe llamarse América Latina?

Más allá de la ¿polémica? idea "coyuntural" del presidente Chávez de andar revolviéndole el nombre a todo (digo coyuntural porque se le ocurrió en un acto con gente del mundo indígena, y si estuviera en Italia seguramente hablaría con orgullo del "lacio" que nos da el nombre, no sé), el asunto de cómo debería llamarse un continente es algo simpático para pensarlo. Es como ponerle nombre a los hijos.

Más de una vez he comentado sobre el libro de Homero Arellán, "Venezuela es un Invento", en el cual expone su tesis de que al que se le ocurrió comparar los palafitos del Coquivacoa con Venecia "nunca había estado en Venecia", así que Venezuela (o al menos el cuento) era el primer gran invento de nuestra tierra.

Creo en los nombres que significan algo para quienes lo llevan, y de esa manera definen la relación que uno establece con el lugar. Por ejemplo, me gusta lo de los chinos, que cuando se unificó el gran imperio chino le pusieron por nombre "Nuestra Tierra", que es lo que significa "China" en su idioma. Qué bonito. ¿Dónde naciste tú? En "nuestra tierra". Ya el nombre te incluye.

Ahora, América Latina. Primero, el "América" tampoco es que nos pertenezca mucho. Por Américo Vespucio, gran cosa. Si ahora sabemos que los vikingos llegaron primero. Incluso antes de los vikingos llegaron los primeros pobladores, dicen las teorías que cruzaron el estrecho de Bering, y tal. En fin, tampoco es lo que importa.

Creo que a estas alturas, poco importa si esto se llama América Latina, Latinoamérica, América del Sur, del Norte o Central (como canta Arjona "si el norte fuera el sur sería la misma porquería"). Más importante y urgente es superar barreras, pobrezas extremas, corrupción, conflictos internos, viejas rencillas, complejos, ansias de protagonismo. Se trata de ver cómo cada uno de nosotros, desde nuestro rinconcito en cada país, hacemos que esto sea un lugar en el que valga la pena vivir. Seas criollo, indígena, mestizo, árabe, gringo, africano. Nos llamemos como nos llamemos.

12 de agosto de 2008

Las nuevas leyes de Chávez

Esta mañana intenté por tercera vez en una semana hacer la revisión del carro en tránsito terrestre. Para quienes leen esto y no saben, es un documento necesario para efectuar la venta del carro, y con la cual Tránsito Terrestre determina que el carro está en orden y a tono con la ley. Hay requisitos, tienes que depositar una cantidad en el banco, tienes que llevar original y copia del Certificado de Propiedad, de la hoja de contratación del seguro, de la cédula de identidad, y un recibo cancelado de servicio público. En la cartelera de tránsito están publicado también, que si el carro no está a tu nombre, tienes que tener una autorización firmada por el titular del carro, con copia de su cédula y número de teléfono para contacto.

Pues hoy estaba con todo eso, finalmente. A las 4 de la mañana me desperté y fui a hacer mi cola, para salir temprano. Cuando llegué ya había cinco carros delante. A las 6 y media de la mañana sale el incríble funcionario de Tránsito para organizarnos y revisar los recaudos, luego de lo cuál nos asignarían nuestro número de atendimiento. El cuento es que hoy, la "autorización firmada" tenía que estar ¡notariada!, cosa que no está escrita en ninguna parte dentro de los recaudos. Más de uno rebotaba. Yo rebotaba.

Trato de buena manera de hacerle ver al fiscal que en la cartelera no decía que era notariada, que ya el otro día otro funcionario me lo había dicho verbalmente, que con la autorización firmada y la cédula era suficiente. Pero no, su repsuesta es "y cómo sé yo que eso es verdad, y que el de la autorización es el dueño del carro?" ¿Pero para qué carajo es esa revisión? Si yo estoy mintiendo, y ese carro no le pertenece al que firma la autorización y tampoco corresponde con el titular del certificado de propiedad... entonces yo voy preso! Porque ese carro estaría robado, o falsificados los papeles... PARA ESO ES LA REVISIÓN, Y ESE ES EL RESULTADO QUE SE ESPERA DE LA REVISIÓN. ¿O soy yo el que no entiende cómo es la cosa?

A todas estas, la discusión era entre el fiscal y yo, al parecer, el único que estaba en esa situación, porque todos los demás que rebotaron estaban calladitos, a lo sumo movían la cabeza de un lado a otro, pero ninguno hablaba. Trato pues de "aglutinar" voluntades, en lo que considero un atropello y una falta de respeto al tiempo de uno, y ala inteligencia además. Nadie. "Nooo vale.. qué vaina" decían unos y se daban la vuelta. "Estos si son bravos", decían entre dientes otros y se ponían a revisar lso papeles como si por arte de magia fuera a aparecer el permiso notariado. Nadie. El único pendejo reclamando respeto era yo. Y los que no necesitaban autorización porque eran los titulares (a quienes en cualquier momento les puede pasar lo mismo), "Bueno, entonces vengo yo ahora". Brincando en una pata. Porque además, los venezolanos somos muy solidarios, eso oigo a cada rato.
Luego de 15 minutos presionando, me di cuenta de que yo solo no iba para ningún lado. No te vistas, que no vas. Caminé hasta el carro, y otro que estaba en la misma me habló -muy molesto ahora sí- "¡Coño! ¿Tú sabes cuánto cuésta habilitar una notaría???" No pude evitar responderle "De bolas que sé, lo que no sé es porqué no vas y se lo dices así mismo al fiscal que te rebotó, pajúo!" Me monté en mi carro y me fui.
A lo que voy. Si no somos capaces de hacerle frente a un pinche fiscal de tránsito que decide atropellarnos con una norma que no existe, ¿qué se puede esperar frente a atropellos mayores?
Por eso no me ocupa lo más mínimo las nuevas leyes de Chávez. No me preocupa quién se va a montar en gobernaciones y alcaldías. Igualito nos seguirán atropellando. Igual nos van a seguir robando en las narices. Mientras no seamos capaces de defender nuestra dignidad cotidiana, aquí no habrá quien viva.

3 de agosto de 2008

La piedra de Bush

Oliver Stone sacó el primer trailer de su docudrama "W", sobre el actual presidente norteamericano George Bush. El trailer lo pueden ver en youtube. Promete darle en la madre, y superar la máxima aquella de Facundo Cabral que decía que "Estados Unidos es un país tan democrático que se puede ser un mal actor y pésimo presidente al mismo tiempo", refiriéndose a Ronald Reagan (bueno, creo que no necesitabamos a Oliver Stone para llegar a esa conclusión). Sin embargo, de lo que sí estoy seguro es que a Oliver Stone lo van a dejar tranquilito con su película, no lo van a perseguir para detenerlo ni enjuiciarlo, ni nada de eso. Él es un tipo que hace películas y esta es una de ellas. Así funciona.

Me pongo a pensar qué pasaría si aquí a alguien se le ocurriera hacer una película de este estilo sobre el presidente actual (cuando digo "presidente actual" me refiero a que en este momento es Chávez, pero ¿pudo hacerse una película sobre CAP cuando este era presidente, o cuando Caldera, etc?). Aquí hay que pedir miles de permisos, autorizaciones, el presidente tendría que ver y aprobar el guión, y cuántas trabas más. Y aún que uno pudiera sortear estos obstáculos y hacer la película contra viento y marea, faltaría el rollito de la distribución y exhibición en las salas de cine. Por supuesto, aún en el entendido que se tratara de un guión bien documentado y no un ejercicio imaginario de quien lo escribe.

Para mí, eso es libertad de expresión. Y digan lo que digan de los gringos, eso ES libertad de expresión. Y ni digamos del humor en televisión, casos como Saturday Night Live que casi todos los programas los iniciaba haciendo mofa de algúna política de Bush, decisiones de gobierno, y por supuesto con toda la caricaturización de un presidente que lee libros infantiles "al revés". Y a ninguno de ellos los han llevado a juicio, ni los han metido presos, ni Bush ha hecho cadenas para fustigarlos e insultarlos, nada. Eso también es contrapeso político. Y repito, eso es verdadera libertad de expresión.

1 de agosto de 2008

¿Por qué no le quitamos el Banco Santander a los españoles?

Chavez quiere nacionalizar el Banco de Venezuela que está en manos del Grupo Santander, que es español. "Raro" dicen algunos, "una jugada equivocada por el momento" dicen otros, haciendo alusión al reciente viaje a España de Chávez, el cuál parece que fue todo un éxito, Chavez vino sonriente, echando broma porque el Rey le regaló una franelita con el ya clásico "¿Por qué no te callas?"... ¡EEEEEEYYYY!

Es que no me acordaba de eso... En la cumbre de Chile, Chávez insulta a Aznar y el Rey lo hace pasar pena con el "¿Por qué no te callas?"... luego de eso, el siguiente encuentro (para limar asperezas, nos imaginábamos todos) es en la mismísima España donde el Rey que lo mandó a callar le regala una franela con una foto de aquel episodio recordandole en tierra propia que "¿Por qué no se calla?" (una travesura de muchachones pues, porque el Rey tiene muy buen humor). Chávez vuelve muerto de la risa mostrándole la franela a titirimundachi, y toda la opinión pública lo fustiga, ¡qué poca vergüenza la de Chávez!... una semana después Chávez anuncia en cadena nacional para que lo sepa todo el mundo: próximo objetivo, a nacionalizar el "Banco de Venezuela", uno de los capitales españoles más importantes en nuestro país... porque Chávez, además, tiene mucho mejor sentido del humor que el del Rey...

Seguramente hay algo que no entendí aquí...

31 de julio de 2008

Mi papá ya es licenciado!

No condeno a quienes lo hacen, porque cada quien expresa su orgullo propio y hacia los demás como bien le salga. Pero siempre me ha parecido una necedad eso de escribir con griffin en el carro mensajes como "mi hija ya es TSU", "mi sobrino es licenciado", "mi nieto pasó a tercer nivel", y demás especies del ramo. Ojo, tampoco desmerezco los logros de nadie. No me malinterpreten.

De repente a los demás también les parece cansona la manera en como yo celebro las cosas de mi hija; compartiendo pequeños videos a toda mi lista de contactos, como si ninguna otra niña del mundo hubiera hecho las mismas gracias. Pero bueno, como dije antes, cada quien expresa su orgullo de la mejor manera. Y bueno, eso está muy bien, pues. Mi asunto es con el griffin en los carros.

Sin embargo, ayer en una cola me llamó la atención el mensaje particular de esta camioneta: "MI PAPÁ YA ES 1 LICENCIADO"... Contrariamente a lo que esperan, dada mi introducción, este me causó mucha gracia, y de buena manera. Ustedes me dirán. Pero me parece que lo culturalmente común en nuestra sociedad, es sentir orgullo hacia los que vienen detrás, y que de repente aprendan y hagan las cosas mejor de lo que uno ya tuvo la oportunidad de hacer, como si nuestra descendencia tuviera el deber moral de alcanzarnos. Pero ¿y al revés?

Se repente este papá ya ha escrito con griffins mensajes parecidos sobre sus hijos (no sé, no los conozco, estoy especulando). De repente este hijo ya pasó sus estudios, que seguramente le fueron financiados por su padre, y ahora que su papá llegó al mismo punto, el hijo valora su esfuerzo y es una manera de reconocerle, además públicamente. Y creo que es muy bonito sentir que tus hijos estén orgullosos de ti, y no solo esperar que uno se sienta orgulloso de ellos. Eso nos pone en el mismo nivel. Por eso, este mensaje de griffin no me pareció una necedad, sino al contrario, una reinvidicación necesaria.

Inmediatamente, eso me hizo pensar en mis padres... y en mi hija. Y me hizo sentir muy bien.

16 de julio de 2008

Mi derecho irrenunciable al... ey, por favor, ¿puede hacer silencio?

Vengo saliendo del acto de fin de curso de mi hija de dos años. Como el preeescolar no tiene espacios para esto, alquilaron un salón de fiestas y espectáculos del colegio de abogados y allí pusieron sus sillas, adornaron con globos todo el local, muy bonito todo. Por supuesto había gente hasta las patadas, y el local tampoco era una sabana. Yo fui con mi esposa y mis suegros. Sofía iba a bailar "el Rock de la Cárcel", con una falda jean, una franela rosada y unos lentes oscuros de lo más "fachion" que le compramos ayer para el acto.

El rollo fue que desde que llegamos hasta que me fui, cuanto papá y mamá que fueron (creo que a lo mismo que yo: ver a sus hijos bailando) se dedicaron a hacer bulla, conversar, estorbar el paso y la vista de todos los que estábamos sentados y con ganas de ver lo que habían preparado para nosotros nuestros chamos. No importa cuántas veces la directora o la maestra que dirigía el acto pidieron silencio y orden. No importa cuántas veces amenazaron con suspender el acto (al mejor estilo de cuando estaba en bachillerato). En fin, no disfruté nada, porque todo el tiempo estuve viendo, irritado hasta el stress, cómo la gente hablaba y hablabla, sin importar lo que estaba pasando.

Si fuera el único lugar en el que hubiera presenciado eso, uno dice... bueh... Pero es algo terriblemente común. Uno va al cine y hay que estar pidiendo silencio a cada rato. Uno va caminando por la acera y están tres buhoneros, un o detrás de otro, con tres cornetas tocando músicas distintas compitiendo a ver cuál suena más duro (como si uno fuera a comprarles por la bulla). Una vez, manejando, llegó a darme mareos el retumbar del bajo de una camioneta con changa, que ya a tres carros de distancia lo escuchaba y en un semáforo se me puso al lado y desde allí no se despegó sino hasta una cuadra antes de mi casa.

No soportamos el silencio. Le tenemos miedo al silencio. No sé cuál sería una explicación científica al caso, pero creo que lo resumiría así: le tenemos pánico. Eso incluye hacer silencio para escuchar a quien nos está diciendo algo a nosotros (valga la redundancia, pero es a propósito).
Cada caso tiene sus particularidades, cierto. Pero en todos los casos, siempre me parece un irrespeto al espacio y tranquilidad de los demás, y al derecho que tenemos de disfrutar una actividad en paz; sea una peli en el cine, una conferencia interesante, manejar poniendo atención a la calle, ver a mi hija bailar... etc.

Lo otro que me llama siempre la atención, es que nadie se queja de tal "invasión". Cuando uno reclama su derecho al silencio, entonces uno es el trasgresor y desubicado (aunque los demás también puedan estar hasta la coronilla del ruidito ajeno).
De repente es verdad, los demás tendrán razón, y yo seré un amargado antisocial, jajaja. Pero amargado y antisocial me niego a declinar mi derecho al silencio. Es un derecho que estoy obligado a reclamar siempre, ¡AUNQUE SEA A GRITOS! ¿Quién se unirá a mi causa?

15 de julio de 2008

Yo escojo, tú escoges, ellos deciden.

No sé si estoy de acuerdo con el asunto de las candidaturas únicas, ni en la oposición ni en el chavismo, porque creo que en el fondo sigue siendo reducir el asunto electoral a asegurarse cuotas de poder (o espacios de poder), y nos aleja (o a mí, en todo caso) de la posibilidad de elegir a quién quiero apoyar, a qué proyecto de ciudad o estado quiero apoyar. El afán de las candidaturas únicas me pone en la única posibilidad de "estar a favor" o "estar en contra de"... ¿Chávez, para variar?

Y no dudo que entre el mar de pre-candidatos haya gente con ideas y con proyectos que valga la pena intentar. Otros, ya lo escribí en otro post, estarán viendo un guiso. Pero, por el lado del chavismo (por mucha elección primaria que hayan hecho, hay resultados que son difíciles de "comer"), o por el de la oposición (¡por encuestas! Como dice mi abuela: "Miénteme, que me encanta...") la cosa se convierte casi en un concurso de popularidad que se diferencia muy poco de una elección de centro de estudiantes en bachillerato.

En un país que está "caminando a la madurez" política, ser candidato debería ser por un lado un asunto de libre conciencia. Cuántas personas en la oposición tengan un proyecto de gobierno viable, preséntelo al país, a la ciudad, y que la gente decida. Busque una estrategia de comunicación para que la gente se entere y adelante! Porque esta oposición es tan variopinta, que es prácticamente imposible (y tampoco creo que sea LO deseable) que haya un proyecto y una visión única para ofrecer.

Además, lo de la libre CONCIENCIA, debería indicarle a quien no tiene un verdadero proyecto viable que es mejor no lanzarse, y darle espacio a quienes sí. Lo que en ventas decimos: "no dañar el mercado", pues, que en definitiva es lo que lamentablemente han venido haciendo nuestros politicones.

Creo que esa unidad no será posible en muchos lugares. Creo que lo de las candidaturas únicas no es un discurso que nos creamos los venezolanos. Y definitivamente creo que la solución política de nuestro país, de nuestro estado o nuestra ciudad no está en un único nombre que pueda contra el chavismo, o viceversa. Creo que hasta que no tengamos claridad en las propuestas, y que esta pueda ser representada en alguien comprometido con nosotros y no con unos porcentajes o antagonismos partidistas, da igual si se lanza uno o miles. A la final quienes escogemos no somos nosotros.

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